Niegan Sueño de Jovenes Inmigrantes

El DREAM Act no es aprobado por el senado, jovenes afirman que continuarán a luchar

By Gloria Alvarez y Gloria Angelina Castillo, Reporteras de EGP

El sábado pasado fue un día triste para millones de jóvenes inmigrantes indocumentados y sus familias y amistades, ya que los partidarios fueron incapaces de superar un bloqueo de dos partidos y faltaron los suficientes votos en el Senado para aprobar el DREAM Act, una medida que hubiera proveído un camino hacía la ciudadanía para ciertos jóvenes indocumentados por todo el país.

Una nota por voluntarios de CHIRLA indica que todo lo que le piden a Santa Claus este año es la aprobación del Dream Act. Foto de EGP por Gloria Angelina Castillo

 

La votación final fue 55 a 41 el 18 de diciembre, cinco votos por debajo de los 60 necesarios para avanzar en el proyecto de ley para un debate final en la Cámara.

El voto ampliamente fue previsto como la última oportunidad para cierta medida de una reforma migratoria este año y fue respaldado fuertemente por la comunidad latina y una coalición de grupos defensores de derechos de inmigrantes.

Mucho más restrictiva que las versiones anteriores del proyecto de ley, el DREAM Act le hubiera dado la oportunidad de legalización a algunos jóvenes indocumentados quienes inmigraron a los EE.UU. antes de los 16 años de edad, habían vivido en el país por un mínimo de 5 años, si se habían recibido de una preparatoria estadounidense o recibieron su Diploma de Educación General (GED) y si completaron dos años en una universidad o dos años en el ejército. El proceso, que incluía un número de cuotas, tardaría 10 años en completarse.

Los partidarios de la medida, alegaban que es injusto penalizar a los jóvenes que no formaron parte de la decisión de inmigrar al país ilegalmente, y que en su mayor parte, no conocen otro hogar más que los EE.UU.

Los opositores llamaban el DREAM Act un paso hacia una amnistía no merecida, y celebraron el fracaso de la propuesta ley.

“Con el DREAM Act y otras propuestas de amnistía descartadas, el [próximo] Congreso tendrá la oportunidad de implementar reformas de inmigración que prioriza los intereses y las preocupaciones los ciudadanos estadounidenses por delante de los de los extranjeros ilegales”, dijo Dan Stein, presidente de la Federación para la Reforma de Inmigración Americana (FAIR), en un comunicado horas después de la votación.

A nivel local, grupos defensores de los derechos de inmigrantes realizaron reuniones para ver la votación televisada del Senado y habían anticipado que el voto sería el sábado por la tarde, pero el voto decepcionante se produjo horas antes.

Con emociones alteradas, un grupo de estudiantes y simpatizantes marcharon bajo la lluvia desde la oficina de la Coalición Pro Derechos Humanos del Inmigrante en Los Ángeles (CHIRLA), ubicada en la calle 3rd, hasta el UCLA Labor Center ubicado a varias cuadras cerca del Parque MacArthur.

Allí, los estudiantes hablaron, se consolaron mutuamente y se sometieron a entrevistas por los medios de comunicación que cubrían la noticias de última hora.

Isaac Barrera, residente de Boyle Heights y estudiante de Pasadena City College, estaba rodeado por otros estudiantes indocumentados y simpatizantes cuando escuchó el resultado de la votación.

“Al principio no sabía que ya se había concluído [el voto], yo todavía tenía esperanza que sería aprobado,” él dijo. “Todo el mundo estaba como hay caray, habían tantas expresiónes de emociones sin control, todo el mundo estaba triste, y llantos—habían lágrimas por todas partes.”

Barrera, de 20 años, se recibió del primer cohorte de la preparatoria Ed Roybal Learning Center. Él quiere ser un fotógrafo profesional y tiene planes para asistir a UCLA o Cal State Northridge.

A pesar de que él apenas recuerda emigrar a la edad de cinco años, el recuerdo doloroso de cruzar ilegalmente la frontera sigue siendo una herida abierta para su familia. Su padre entro al país primero y luego envió para su madre, su hermano y él.

“Al igual que muchos de los jovenes aquí hoy, nuestros padres arriesgaron sus vidas para traernos a este país y ahora los políticos juegan con nosotros así—es como si todas nuestras batallas y sacrificios fueron en vano,” él dijo.

Barrera dijo que la gente debe saber de la tragedia de negarles el DREAM Act.

“Todos esos políticos probablemente nunca han conocido a una persona indocumentada jamás en su vida. Es algo real, es algo que está sucediendo. Es muy real. Estoy aquí y soy indocumentado, [el sufrimiento] es real,” él dijo aún procesando de la triste noticia.

Francisco Arias, un estudiante en Los Angeles Valley College, estuvo entre los estudiantes indocumentados que marcharon desde la oficina de CHIRLA hasta el Centro de Trabajo de UCLA. Arias dijo que al marchar bajo de la lluvia, él sintió un fuerte sentimiento de unidad con sus compañeros.

“Juntos no tememos al gobierno y así debe de ser. En la democracia el gobierno tiene que temer a la gente, no la gente al gobierno. Y nos tienen que proteger y aceptar nuestro futuro para que podamos devolverle algo a este país,” él dijo a EGP.

Arias acaba de obtener su Licenciatura Asociada en Ciencias de la Computación y espera transferirse a UCLA. Él nació en El Salvador y inmigró a los EE.UU. a la edad de 14 años. Él pensó que la aprobación de los recortes de impuestos había asegurado los votos republicanos para el DREAM Act.

Arias describió su sensación después de la votación como un engaño. “[No sé] por qué quieren criminalizarnos, los que hemos elegido [la educación] un camino para superarnos y creo que es injusto y que no se hizo justicia hoy en el Senado, se vio corrupción de interés,” él dijo.

Él afirma que la batalla para el DREAM Act no ha concluído y seguirá por cuantas más décadas se necesitan porque están luchando por lo correcto,” él dijo.

Erick Huerta, residente de Boyle Heights y periodista en la Internet, también estuvo en el Centro Laboral de UCLA por la mañana captando el resultado desilusionante.

“Desperté justo durante la votación. Había celebrado—la noche anterior habíamos celebrado en avanzado—y me desperté a las 8:30 y fue como cinco minutos antes del voto derrotado. Todavía estaba medio dormido y no lo había aceptado, pero ahora está empezando a pegarme lentamente,” él dijo.

Huerta es un estudiante de periodismo en el East Los Angeles College y es miembro de DREAM Team Los Ángeles, un grupo de estudiantes quienes están luchando para la ciudadanía. Huerta planea transferirse a Cal State Northridge o la Universidad del Sur de California.

Mientras que el fracaso del DREAM Act fue una mala noticia, Huerta señaló que mientras que las cosas no están mejorando para ellos, en realidad no están empeorando tampoco.

“No ha cambiado nada. Todavía estoy sin papeles, todavía voy a terminar mis estudios, todavía voy a hacer lo que siempre he estado haciendo sólo que ahora es un poco más deprimente porque tengo que esperar mucho más tiempo,” Huerta dijo. “Y si tengo que esperar mucho más tiempo para el DREAM Act probablemente ya no calificaré porque actualmente tengo 26 años. Esa es una de las posibilidades.”

Sergio Salazar, residente del Valle de San Gabriel, llevaba puesto una toga y birrete durante la votación. Él recientemente se graduó con una doble licenciatura en Ciencias Políticas y Estudios Internacionales en la Universidad Luterana de California, y previamente asistió a Pasadena City College.

Salazar nació en México a la edad de un año y medio fue traído a los EE.UU. por su madre, y él se considera un americano indocumentado.

“Yo existo, este es mi país, yo soy estadounidense,” él dijo. “Estoy decepcionado con lo sucedido hoy con el Senado, porque yo esperaba que el Senado iba a votar con su conciencia. Yo soy un ejemplo de cómo el sistema de inmigración está roto. De hecho, sí intentamos los tramites para ser documentado.”

La madre de Salazar se caso a un ciudadano pero sus documentos de inmigración fracasaron cuando su padrastro se murió, “los abogados me han dicho que el DREAM Act es la única manera que puedo conseguir la legalización.”

Solo recientemente él paro de ocultar ser indocumentado porque se sentía obligado a unirse a otros estudiantes indocumentados y pedir que el DREAM Act sea aprobado.

“Mi modo de verlo es así, si somos deportados y no contamos nuestras historias es como si nunca existimos en los EE.UU.. Así que yo prefiero arriesgar ser deportado mientras que el mundo está mirando y ser deportado sabiendo que por lo menos mi historia se conoció,” él dijo.

Salazar dice que él también seguirá luchando y que no se va dar por vencido.

“Voy a seguir luchando porque sé que hay otros estudiantes indocumentados y otros americanos desconocidos por ahí que están buscando a alguien que los represente y siento que ese es mi llamado en este momento,” él afirmó. “Si me están escuchando [otros estudiantes indocumentados] sólo quiero que sepan que no deben tener miedo porque sí hay esperanza, tal vez no es la esperanza que queremos, pero lo lograremos.”

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December 23, 2010  Copyright © 2012 Eastern Group Publications, Inc.

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