Un Amor al Baile Folkórico que Nació en Commerce Ahora lo Comparte en los Escenarios

By Nancy Martinez, Reportera de EGP

Cuando Kareli Montoya, ex Miss Commerce, ve una actuación folklórica no sólo contempla los vestidos de colores delicados o los zapatos negros llamativos – lo que ella ve es la historia del pueblo de donde proviene ese baile.

Montoya revisa cada detalle, desde los colores de los trajes al manejo de la falda de la bailarina, y el soniquete de los zapatos, y se pregunta: ‘¿Es cierto?’ ¿Esta siendo la actuación histórica y culturalmente precisa?

Folklórico significa danza del pueblo, de la gente y por lo tanto debe ser un fiel retrato de las personas, dice Montoya, quien obtuvo lecciones por primera vez en el género de danza colorida y enérgica cuando era apenas una niña. Fue durante sus clases en el Parque Bristow en Commerce, que encontró su pasión por el baile folklórico, y la historia detrás de cada baile.

Ballet Folklórico de Los Ángeles durante una presentación en el Ford Amphiteatre en el 2013. (Cortesía del Ballet Folklórico de Los Ángeles)

Ballet Folklórico de Los Ángeles durante una presentación en el Ford Amphiteatre en el 2013. (Cortesía del Ballet Folklórico de Los Ángeles)

Su pasión se ha convertido en mucho más que un pasatiempo y ahora, con tan sólo 24 años de edad, Montoya dirige su propio grupo folklórico profesional, el Ballet Folklórico de Los Ángeles, y ha participado con algunos de los mejores grupos de mariachi en los mejores lugares.

El ser histórica y culturalmente precisa es tan importante como la técnica de la danza, dijo Montoya.

“Ni siquiera se puede llamar tradicional a menos que usted esté en el pueblo y la gente bailando sea del pueblo”, dijo. “Una vez que lo pones en el escenario, es un espectáculo”, es ballet folklórico.

 

Encontrando su Pasión

Montoya siempre había dibujado los vestidos tradicionales y bellos del viejo México, con sus amplias coloridas faldas adornadas con listón y encaje. A la edad de siete años, antes de que comenzara a bailar en la danza folklórica, ella soñaba con actuar con las escaramuzas, el deporte ecuestre donde las chicas muestran rutinas coreográficas mientras van en caballo, con sus vestidos tradicionales mexicanos similares a los que se usan en los bailes folklóricos.

“Mi mamá me dijo ‘estás loca’, entonces me puso en clases [folklóricas] en lugar y me quedé con ellas”, dijo Montoya , reflexionando sobre la sabia decisión hecha por su madre soltera para redirigir su interés.

 Read this story in English: Her Love of Folklórico Was Born in Commerce-Now She Shares it On a Larger Stage

Ella agradece a los programas de recreación de bajo costo del Departamento de Commerce, y por ayudarla a encontrar a su verdadera pasión. “Mi madre no podía permitirse el lujo de pagar por la danza para sus seis hijos”, dijo Montoya. “Si no fuera por ellos, no estaría bailando ahora.”

Maria Viñegas creció durante el inicio del movimiento folklórico en el Este de Los Ángeles y fue la primera instructora de baile de Montoya. Según Montoya, fue Viñegas quien le inculcó la importancia de aprender la historia de los bailes que ella realiza. Es una práctica que todavía le motiva hoy y que ahora está tratando de transmitir a sus alumnos y los miembros de su grupo de danza.

El talento de Montoya como bailarina fue revelado a temprana edad y a los 12 años ella estaba bailando con el grupo de adultos folklórico del Colegio del Este de Los Ángeles (ELAC) dirigido por el instructor Benjamín Hernández, a quien Montoya le llama  uno de los “pioneros” del movimiento folklórico en EE.UU.

La música fue también una parte importante de su vida. Por el día ella tocaba tambores y en la banda de jazz de la preparatoria Bell Gardens. Por la noche, a espaldas de la mayoría de sus compañeros de estudios, se convirtió en la bailarina de folklórico más joven en La Fonda De Los Camperos, un restaurante actualmente cerrado, cerca del centro de Los Ángeles, famoso por sus mariachis de nivel internacional y espectáculos-cena folklóricos.

“Así es como empecé a participar en actuaciones de folklórico más arduas,” dijo.

 

Escogiendo Seguir el Sueño, o No

Montoya le dijo a EGP que su pasión por la danza no estuvo exenta de desafíos. Había decisiones que tomar: ¿Ir a la universidad, conseguir un trabajo, o bailar? Ella trató de hacerlo todo.

Fue admitida en la Universidad Estatal de California, Los Ángeles (CSULA), y en un principio esperaba obtener una licenciatura en danza o teatro, pero al darse cuenta de la importancia de un ingreso estable, ella optó por hacer la carrera de trabajo social.

“La gente dice ‘¿qué vas a hacer con la danza, ve a conseguirte una vida,’” dice ella riendo ahora.

Mientras asistía a CSULA, Montoya fue coronada Miss Commerce 2008.

“Ellos [la ciudad de Comemerce] me ayudaron mucho porque me ayudaron a realizar actuaciones en todo Commerce con mi grupo folklórico”, dijo. Esto hizo que el deseo de bailar se hiciera aún más fuerte, y con la graduación que pronto se acercaba, ella echó otro vistazo a sus opciones.

“Pensé en mudarme a Colima [México]”, dijo, refiriéndose a su interés en asistir al Ballet Folklórico internacional de la Universidad de Colima en México.

“Efectivamente, seis meses más tarde me gradué de la universidad y la semana siguiente me fui a Colima”, dijo ella, todavía incrédula de que ella era una de los 25 estudiantes aceptados ese año.

“Fue como un sueño hecho realidad , era como ir a las Grandes Ligas”.

La formación en México fue intensa y grave: las clases comenzaban los días a las 6:45 a.m. Ella estudió ballet, danza moderna, historia de la danza , la técnica folklórico, historia folklórica, así como la iluminación y la clase de diseño de escenario. Había pequeños descansos para comer, pero las clases continuaban hasta las 10 p.m.

Seis meses después de la formación, sin embargo, se enfrentó a una crisis de la clase; si se debía continuar con su dedicación a la danza o ejercer “una carrera real”. Acababa de enterarse de que había sido aceptada para una maestría en USC bajo el programa de Trabajo Social.

“Lloré e hice berrinches,” dijo ella. “Pero finalmente reaccioné.”

Pero al final, el poder de la danza en última instancia, ganó.

 

Bailando Sola

El tiempo que Montoya pasó en Colima le cambió la vida profundamente, tanto que cuando regresó a los grupos en los que bailaba anteriormente “ya no era lo mismo”.

Sin “ningún otro lugar a donde ir”, ella decidió formar su propio grupo y el Ballet Folklórico de Los Ángeles nació”. Decidí hacer mi propio grupo porque [las empresas, ciudades y fiestas privadas] me llamaban y me pedían que bailara para ellos. Así que pensé, ¿por qué no empezar mi propio grupo de danza”.

Paso mucho tiempo antes de que su nuevo grupo comenzará a recibir convocatorias de conciertos en grandes recintos.

La afición era ahora oficialmente una carrera de tiempo completo.

La participación del Ballet Folklórico de Los Ángeles con la cantante mexicana Paquita la del Barrio, en el Teatro Nokia en 2012 llamó la atención del Anfiteatro Ford y Star Entertainment organización no lucrativa que la contrató para producir conciertos de estilo mexicano .

Pronto las actuaciones fuera del estado y en lugares más grandes , como el Greek Theater de Los Ángeles y Disneyland comenzaron a llegar.

Pero no fue hasta hace poco que ella actuó en un medio tiempo del juego de los Clippers que Montoya se dio cuenta de que había convertido su pasión en una carrera.

“Pensé, ‘que estoy loca, no puedo creer que esté haciendo esto’”, dijo. “Siempre ha sido mi sueño”, se dijo en noviembre pasado cuando se decidió a dejar sus días de trabajo social y abrir una academia de baile en Alhambra. Para avanzar en su carrera, ella planea asistir a Cal State Long Beach para trabajar en una Maestría en Diseño de Cine y Vestuario.

Su grupo de baile esta integrado por 28 personas, 14 mujeres y 14 hombres. Ellos practican cuatro días a la semana, y cada sesión incluye una hora de acondicionamiento para asegurarse que están en forma para las rigurosas exigencias de sus actuaciones.

A los bailarines se les paga, por lo que espera que actúen como profesionales, dice Montoya.

Montoya hace todos los trajes y dice porque hay poca variación en tamaños, los bailarines están motivados para mantenerse en forma para evitar que compren su propio vestuario, que podría costar cientos de dólares.

Kareli Montoya, (derecha) fundadora del Ballet Folklórico de Los Angeles, practica la coreografia con su grupo en el estudio de Alahambra. (EGP foto por Nancy Martinez).

Kareli Montoya, (derecha) fundadora del Ballet Folklórico de Los Angeles, practica la coreografia con su grupo en el estudio de Alahambra. (EGP foto por Nancy Martinez).

 

Apegarse al Folklórico Cuando se Está a Cargo

Fue mientras estudiaba en México que Montoya comenzó a ver la danza como lo haría un nativo mexicano.

“Siento que muchos de los grupos [en EE.UU.] no conocen la historia, simplemente lo hacen, lo actúan en el escenario porque es divertido y a los padres les gusta porque hay niños”, dijo en referencia a algunas de las producciones que ha visto.

Cada región tiene su estilo basado en el clima y las influencias de su cultura única y aquellos factores dictan el trabajo de pies, el vestuario y la música, explicó.

Cuando estás en Jalisco [México] podría haber cuatro estilos de baile diferentes que varían según las clases sociales, le dijo a EGP.

“Incluso si usted está en un estado, el norte es muy diferente de la zona sur”, añade . “Es muy importante para los bailarines que sepan lo que están haciendo y por qué lo están haciendo”.

Eso, dijo, es lo que distingue a su grupo de los demás. “Sí, el baile es genial, pero hay que saber el por qué antes de realizar. “Nuestros bailarines son apasionados de lo que son y de dónde vienen, y se nota en su danza.”

Muchas de las danzas presentadas por el Ballet Folklórico de Los Ángeles se basan en danzas de la Revolución Mexicana en los 1900s. Montoya considera que la historia es fascinante – las mujeres luchaban al lado de los hombres – por lo que una gran cantidad de danzas de su grupo muestran esa parte de la historia.

La música que bailan al ritmo de siempre, se lleva a cabo por un grupo de mariachi en vivo y en estos días por lo general es el Mariachi Garibaldi de Jaime Cuellar que los acompaña. Muchas de sus actuaciones están coreografiados en torno a un tema en particular , explica Montoya.

El grupo cuenta con dos conciertos de baile programados en mayo.

Pero a diferencia de la mayoría de sus actuaciones, la aparición del grupo en el Ford Amphitheatre el 31 de mayo no se basa en una región en particular, pero en su lugar un homenaje a charreadas, o el rodeo mexicano, que de una manera cumplirá el antiguo deseo de la pequeña Montoya de 7 años de las escaramuzas.

Los chicos van a ser cuerda en el escenario y las niñas se visten como escaramuzas, con sombreros y látigos, dijo emocionada.

“Cuando yo era niña siempre quise hacer eso [escaramuzas], por lo que ahora lo estoy haciendo a mi manera”, dijo. “Estoy contando mi historia”.

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Twitter @nancyreporting

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May 1, 2014  Copyright © 2012 Eastern Group Publications, Inc.

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