No Vendrá Nada Bueno con Mayor Impuesto de Gas, Se Quejan los Consumidores

Por Gloria Alvarez, Gerente Editorial

“Cualquier persona que crea que el dinero realmente se usará para arreglar las carreteras es ilusorio”, dijo Lisa el martes mientras llenaba el tanque de gasolina de su automóvil en la gasolinera de USA en Lincoln Heights.

Ella se estaba refiriendo a los 12 centavos por galón de aumento en el impuesto a la gasolina que los legisladores de California aprobaron a principios de este año diciendo que los ingresos adicionales se usarían para reparar las carreteras que se derrumban en el estado.

“Lo único que van a hacer es tomar el dinero y ponerlo en otro lugar como siempre lo hacen”, se quejó Lisa, que mostró reacia a dar su apellido o tomar foto porque teme “represalias de sus compañeros de trabajo liberales” en la agencia del condado de Los Ángeles donde trabaja.

El nuevo impuesto entró en vigor el miércoles y los precios más altos fueron inmediatamente visibles en la estación de bombeo, donde el número de clientes que obtenían gasolina era mucho menos que del martes.

La SB 1, promulgada por el gobernador Jerry Brown el 28 de abril, aumenta el impuesto al consumo de gasolina en 12 centavos por galón, el impuesto al combustible diésel 20 centavos por galón, el impuesto a las ventas en el diésel al 5.75 por ciento y eleva la tarifa de registro del vehículo $25-$175, dependiendo del valor del vehículo el 1º de enero.

Los ingresos provenientes de los aumentos de impuestos y tasas de registro se usarán para reparar caminos, carreteras y puentes, y mejorar el transporte público, dijo Brown.

Elisa Mejía conduce un Chevrolet Suburban 2007 y requiere mucho combustible; 31 galones para ser exactos. Con cuatro hijos y un padre anciano en silla de ruedas, ella dijo que necesitaba el vehículo grande para transportar a todos.

“Apenas puedo pagarlo ahora”, dijo en español señalando que el viaje del martes a la bomba le costó $84 y que ni siquiera había llenado el tanque.

“La gente me dice que compre un automóvil más pequeño ¿pero me lo van a comprar? ¿Le van a dar paseos a mis hijos si no puedo meterlos en el auto? No lo creo”, dijo Mejía.

“Estaré muerta antes de que el autobús me lleve a todos lados donde necesito ir”, dijo con frustración.

Sin embargo, si algunos legisladores republicanos se salen con la suya, los nuevos impuestos no durarán mucho. Han iniciado un par de esfuerzos para derogar los nuevos impuestos mediante una votación en 2018.

“Con el nuevo impuesto a la gasolina de Jerry Brown, a partir del 1º de noviembre del 2017, cada galón de gasolina costará 12 centavos más, el diésel costará 20 centavos más y las tarifas de matriculación subirán hasta $175 por cada conductor de California”, dijo el asambleísta Travis Allen, republicano por Huntington Beach, quien también se postula para gobernador.

“Para colmo de males, este nuevo impuesto masivo no construirá ninguna carretera nueva y no hará nada para arreglar el tráfico de California que es el peor de la nación”.

Los opositores también dicen que los impuestos no podrían llegar en peor momento, con el presidente Trump proponiendo “recortar los Fondos de la Subvención Comunitaria en Bloque de California (California Community Block Grant Funds) para vivienda, capacitación laboral, educación, mitigación previa al desastre, y financiamiento contraterrorismo a California, poniendo una mayor presión sobre los volátiles ingresos de California, el crecimiento desproporcionado del gasto, el aumento de las deudas y la infraestructura inadecuada, como el agua”.

Los impuestos son regresivos, según una declaración conjunta emitida por Aubry Stone, presidente/CEO del California Black Chamber of Commerce y Earl “Skip” Cooper II, presidente/CEO de Black Business Association.

Ellos “contribuyen a la pobreza y las disparidades económicas, académicas y de salud entre los californianos ricos, de ingresos medianos y pobres”.

Brown denunció el esfuerzo por derogar los impuestos.

“No puedo creer que los defensores de esta medida realmente quieran que los californianos sigan manejando en carreteras pésimas y puentes peligrosos”, dijo Brown en septiembre, según el Los Angeles Times.

“La gente simplemente no quiere entender que a largo plazo esto es algo bueno”, dijo Daniel Greenberg, de 28 años, a EGP, en la misma estación de servicio de USA en Lincoln Heights el miércoles.

“Las carreteras son terribles, hay mucho desgaste en su automóvil que le cuesta dinero, probablemente más de lo que costará el nuevo impuesto”, dijo mientras ponía combustible en su Toyota Corolla 2015.

“No podemos cambiar el pasado, por lo que si los californianos quieren aire limpio y calles que no se rompan y se caigan a pedazos, simplemente tendrán que pagar por ello”.

Pero Lisa cree que los contribuyentes ya han pagado por esas cosas, pero “nunca se hace nada”.

“Caltrans no sabe lo que está haciendo, no saben cómo arreglar las autopistas, y tampoco los legisladores”, dijo Lisa. “Todo lo que saben hacer es meter las manos en nuestros bolsillos y esperar que vaya más y más profundo”.

Información del CNS fue utilizada en este informe.

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November 2, 2017  Copyright © 2012 Eastern Group Publications, Inc.

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