La Voz en Español Para los Inmigrantes en Una Década de Retos

Cuando nadie se preocupaba por el sureste de Los Ángeles, EGP estaba allí para informar.

Por Agustin Duran

Empecé a trabajar en Eastern Group Publications Inc., (EGP) a mediados de los 90’s, la década en la que los votantes californianos se voltearon contra los inmigrantes sin documentos.

En ese tiempo en las urnas se aprobó la eliminación de la educación pública, el cuidado de salud y permitir a las autoridades investigar a la gente en la calle bajo sospecha de vivir sin documentos en el país.

Efectivamente, fue el tiempo del gobernador Pete Wilson, la Proposición 187 (eliminación de servicios sociales a los inmigrantes), y la Proposición 227 que exigía a las escuelas enseñar solo en inglés.

Fue un momento de convulsión y cambio, algunos de ellos buenos, otros, no.

También fue la década en que algunas ciudades en el suroeste del Condado de Los Ángeles, de mayoría latina, finalmente tomaron las riendas del gobierno como Bell Gardens, Cudahy, Bell, South Gate y Maywood; mientras en el sur del condado, Inglewood y Compton iniciaban la transformación demográfica que dos décadas después convertiría al español en un idioma importante para salir adelante.

Debido al continuo crecimiento de la comunidad, principalmente proveniente de México y Centro América, la necesidad de tener información en español era fundamental, así que EGP se convirtió en la única publicación bilingüe en dichas comunidades.

La publicación circulaba principalmente en el Este de Los Ángeles, pero siempre se publicó información que afectaba a la comunidad inmigrante en general. No era raro cubrir eventos en el sureste, sur centro y claro, en el este del condado.

Recordemos que, a principio de 1990, el 85% de la población del sureste era latina, no obstante, la mayoría de su representación política era anglosajona. Esto se debía a la apatía de la gente de involucrarse en los procesos políticos y a que sólo el 45% de este grupo estaba registrado para votar.

Al inicio de los 90’s, el 90% de la población de Bell Gardens ya era latina. Esta ciudad se ubica a unas 9 millas del centro de L.A. En ese tiempo bastó el esfuerzo de destitución de una mujer migrante y latina, María Chacón, para cambiar a cuatro de los cinco representantes blancos por líderes latinos.

Para la gente de Bell Gardens, había una gran esperanza de que las cosas fueran diferentes.

Chacón y otros líderes con ambiciones políticas en la ciudad aprendieron bien como trabajaba el sistema, así que por la siguiente década se involucraron en batallas políticas y casos de corrupción para mantener y disputarse el poder en la ciudad. Tristemente, aunque algunas cosas mejoraron, las mejoras vinieron con acusaciones y condenas por corrupción.

Esta situación no solo ocurrió en Bell Gardens, en 1994 algunas ciudades alrededor como Cudahy, Bell and Maywood siguieron pasos similares y casi siempre EGP estuvo ahí para reportarlo.

El trabajar en esta publicación nos brindó una conexión inmediata con la comunidad en el área y en muchos casos, siempre fuimos los primeros medios de comunicación en publicar las historias que más tarde aparecían en los principales medios del condado.

Salvemos Nuestro Estado

En ese tiempo, a pesar del incremento de la migración de habla hispana en California, el aumento de nuevas leyes contra las personas sin documentos empezó a surgir.

La Proposición 187 conocida como Salvemos Nuestro Estado (SOS), fue aprobada por los californianos en 1994. Esta medida prohibía el acceso a la educación pública, salud médica y beneficios sociales para la gente sin documentos. Y aunque nunca se puso en práctica por su inconstitucionalidad, la propuesta causó un fuerte impacto entre las familias latinas, particularmente inmigrantes.

Recuerdo haber escrito historias donde la gente mostraba su miedo simplemente para ir a los supermercados porque temían ser detenidos por las autoridades. En otros casos, algunas familias preferían no ir al doctor porque no confiaban en el sistema. Ellos pensaban que, si compartían su información con el gobierno, en algún momento terminarían en la lista de deportación.

Han pasado más de veinte años, y esos temores son tan reales hoy.

Por el otro lado, se cubrió un gran número de historias sobre activismo entre la comunidad latina, entre los ciudadanos y los indocumentados, para apoyar y proteger a los grupos más afectados y vulnerables que viven en el estado.

Ellos siempre estaban luchando contra la desigualdad, mejores salarios, bajas rentas y el derecho a educar sus hijos solo en inglés o en un programa bilingüe.

Hubo tantos problemas que afectaron la calidad de vida de las personas. Después de los disturbios de 1992, muchas personas decidieron abandonar el área, creando una oportunidad para que un nuevo grupo proveniente del sur de la frontera se mudara a lo que una vez fueron vecindarios predominantemente afroamericanos. La violencia de pandillas surgió y se convirtió en zonas de guerra raciales entre los afroamericanos y los latinos que se mudaban a sus barrios en busca de viviendas más baratas, así como en otras partes de la ciudad donde los latinos eran la mayoría.

Sin importar que EGP no tenía mucho personal, la gran mayoría de estas situaciones fueron publicadas por el semanario. Esto se debió a que siempre estábamos en contacto con la comunidad y si no sabíamos de un acontecimiento, ellos nos llamaban. Lo importante fue que confiaban en nosotros para que su voz fuera escuchada.

Una de las cosas que más valoró de EGP es que en siete años que trabajé con ellos los editores o dueños del periódico nunca me censuraron mis historias, incluso aquellas que no eran muy populares con el sistema o la iniciativa privada.

La libertad de escribir o elegir un tema para reportarlo creo que era los más importante que prevalecía en el periódico. Es por eso que cuando me enteré de que la familia Sánchez (dueños) estaba vendiendo la publicación por un momento me puse a pensar que, sin ellos, no será fácil continuar sirviendo a la comunidad con ese nivel de compromiso con el que siempre lo hicieron, especialmente ahora, en la era de Trump.

Agradecimientos especiales

Como reportero y miembro de la comunidad, solo quiero agradecer a la familia Sánchez por siempre estar de lado de la gente en las últimas cuatro décadas. Pero también porque durante mi tiempo trabajando con ellos siempre me hicieron sentir como parte de la familia. Incluso ahora, siempre que tengo la oportunidad de hablar con ellos, parece que el tiempo no ha pasado.

Agradezco a Dolores Sánchez, directora editorial, y a su difunto esposo Jonathan Sánchez, director de operaciones (COO), por haberme dado la oportunidad de empezar y desarrollar mi carrera como periodista en Los Ángeles. Nunca olvidaré que a través de EGP, tuve la oportunidad de informar a la comunidad por un futuro mejor.

Print This Post Print This Post

February 1, 2018  Copyright © 2012 Eastern Group Publications, Inc.

Comments

Comments are intended to further discussion on the article topic. EGPNews reserves the right to not publish, edit or remove comments that contain vulgarities, foul language, personal attacks, racists, sexist, homophobic or other offensive terminology or that contain solicitations, spam, or that threaten harm of any sort. EGPNews will not approve comments that call for or applaud the death, injury or illness of any person, regardless of their public status. Questions regarding this policy should be e-mailed to service@egpnews.com.





 characters available

Copyright © 2018 Eastern Group Publications/EGPNews, Inc. ·