Guardián de Registros del Lado Este

Por Roberto Dr Cintli Rodríguez

Como alguien que creció en el este de Los Ángeles en los años 60 y 70, y trabajo como periodista en el East LA Tribune y luego en el LA Herald Examiner, crecí con una afinidad hacia la palabra escrita.

Acababa de ingresar a la escuela preparatoria cuando el periodista de Los Angeles Times y presentador de televisión en español, Rubén Salazar, fue asesinado en 1970, durante la Moratoria Chicana. Su muerte me motivó a ir a la universidad y escribir. Así que en realidad comencé mi carrera de escritor en 1972 con el periódico LA Gente en UCLA. Pero, para resumir, después de graduarme de la universidad, mi carrera profesional de redacción de columnas comenzó en Eastern Group Publications.

Recuerdo más a EGP por dos de sus publicaciones: Eastside Sun y Mexican-American Sun. Como había comenzado como periodista en el lado este, pude identificarme con esta cadena de periódicos comunitarios.

Empecé como periodista en EGP, pero con el apoyo de los propietarios de los periódicos, Dolores y Jonathan Sánchez, comencé a escribir columnas semanales sobre temas que iban desde planes para alimentar a las personas sin hogar, grafiti, una abuela que jugaba softbol y los esfuerzos para desmantelar la educación bilingüe. Hubo numerosos perfiles de gente común haciendo una diferencia, nuevas organizaciones profesionales hispanas y sus miembros, latinos en oficinas públicas o agencias gubernamentales como la CHP, o escalando en la escala corporativa.

Escribí sobre la batalla liderada por los residentes del este de Los Ángeles y Boyle Heights decididos a detener la construcción de una prisión en su vecindario, un esfuerzo popular que tuvo éxito.

Roberto Dr Cintli Rodríguez es profesor en la Universidad de Arizona y autor de Justice: A Question of Race, un libro que narra sus dos juicios de brutalidad policial; Our Sagrada Maíz is Our Mother(Nin Toanantzin Non Centeotl); y coprodujo Amoxtli San Ce Tojuan: un documental sobre orígenes y migraciones.

Después de dejar a EGP, continuaría escribiendo columnas para La Opinión durante muchos años, incluso después de mudarme a Washington, D.C. y luego coescribí una columna sindicada a nivel nacional durante una docena de años para el Chronicle Features y más tarde Universal Press Syndicate.

Menciono todo esto porque debo mi exitosa carrera de redacción de columnas a EGP. Por cierto, hoy en día todavía escribo, aunque principalmente para el Truthout’s Public Intellectual Page.

Sinceramente, más que a EGP, le debo gracias a la familia. Dolores y Jon me trajeron a bordo en un punto bajo de mi vida. Casi me mataron en 1979, una experiencia que condujo a dos juicios, el primero en 1979 y el segundo en 1986 – que causaron siete años y medio de agitación.

En el primer juicio, tuve que defenderme de las acusaciones de intentar matar a cuatro ayudantes del sheriff con una cámara. De hecho, había sido testigo de la golpiza brutal de un joven y lo fotografié, y como resultado, terminé en el hospital.

Después de ganar ese caso, presenté una demanda y en 1986 gané un juicio contra los mismos cuatro diputados. Incidentalmente, fue el abogado de derechos civiles, Antonio Rodríguez, que me representó en ambos casos. Estuve trabajando en EGP durante el segundo juicio y recuerdo bien el apoyo total que recibí de Dolores y Jon.

Una pequeña ironía es que mi demanda fue en realidad contra el Departamento del Sheriff y uno de los primeros trabajos que recibí después de que concluyó el juicio fue entrevistar al sheriff de ese momento. Tenía muchos guardaespaldas en su oficina durante la entrevista; ni él ni yo mencionamos mis juicios. Sí, hubo un gran elefante en la habitación durante esa entrevista.

Como todos sabemos, EGP no solo tenía 9 luego 11 y ahora 6 periódicos comunitarios. Fueron una cadena bilingüe de periódicos de propiedad de Raza que cubrió el lado este de L.A.; esencialmente los periódicos de registro cuando se trató de cosas pasando en el lado este.

Es desafortunado, pero ese era su papel porque en aquellos días los principales medios de comunicación del sur de California no consideraban que el lado este fuera digno de un buró. En otras palabras, no merecíamos cobertura y, en efecto, no existía.

Honestamente puedo decir que solo tengo buenos recuerdos de mi tiempo en EGP. Lo mismo es cierto para mis recuerdos de la familia Sánchez.

Ahora como profesor universitario e investigador, creo que la existencia de EGP es digna de estudiar. Desearía poder hacer algo más que estudiar o comentar sobre EGP. Quisiera poder comprar EGP y conservar los papeles porque siempre le ha servido bien a nuestras comunidades, y personalmente, siempre tendré tinta en mis venas.

Por el momento, no puedo hacer eso y espero que alguien con los recursos adecuados intervenga para mantenerlo en funcionamiento.

Quiero terminar compartiendo una historia relacionada con EGP. Fue algo gracioso, pero a la misma vez no lo fue.

Entre mis dos juicios, me asocie mucho a un grupo de Guatemala, aquí en Los Ángeles. La mayoría de ellos eran refugiados políticos y algunos de ellos habían sido realmente torturados y, finalmente, recibieron asilo político. Esos fueron tiempos peligrosos, incluidos los rumores sobre la actividad de los escuadrones de la muerte en el sur de California.

No recuerdo cuál era el problema en ese momento, pero el grupo me preguntó si iría a Guatemala para reunirme con líderes comunitarios, etc., ya que no podían regresar a su país de origen. Pensaron que sería fácil ya que yo era periodista y no entendieron cuando les dije que no podía.

Como se pudieran imaginar, mi tarjeta de negocios decía EGP, las mismas iniciales de uno de los principales grupos rebeldes llamados…en realidad se me olvida de cómo se llamaban. Les expliqué que si me detuvieran y pidieran que presentara una identificación para demonstrar que era periodista, mi tarjeta de visita con las iniciales de EGP probablemente habría sellado mi perdición. Entonces, en cierto modo, fue graciosos y es por eso que nunca fui a Guatemala. Es interesante lo que aparecerá en tu mente, como esta, una de mis historias [tangenciales] de EGP.

Quiero agradecer a la familia Sánchez, aunque también reconozco a EGP en sí misma como una familia, parte de una familia mucho más grande y estoy orgulloso de haber sido parte de ella y de continuar siendo parte de ella.

Roberto Dr Cintli Rodríguez es profesor en la Universidad de Arizona y autor de Justice: A Question of Race, un libro que narra sus dos juicios de brutalidad policial; Our Sagrada Maíz is Our Mother(Nin Toanantzin Non Centeotl); y coprodujo Amoxtli San Ce Tojuan: un documental sobre orígenes y migraciones.

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February 1, 2018  Copyright © 2012 Eastern Group Publications, Inc.

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