Con el censo en peligro, ¿qué se necesitará para ‘enderezar el barco’?

August 31, 2017 by · Leave a Comment 

New America Media – El Censo de 2020 no está comenzando bien, con preparaciones decisivas ya demoradas o quedándose por el camino, en gran parte como resultado de la financiación inadecuada del Congreso. Algunas de las organizaciones de derechos civiles más antiguas del país, mientras que temen lo peor, dicen que aún hay tiempo para que el Congreso y la Administración de Trump cambien el rumbo pero la ventana se está “cerrando rápido”, según Vanita Gupta, presidenta ejecutiva de la Conferencia de Liderazgo sobre los Derechos Civiles y Humanos.ORcensus_500x279

“Estamos cada vez más preocupados que la Administración y el Congreso no hayan priorizado apoyo para un censo justo y preciso, y que las decisiones imprudentes en los próximos meses erosionarán aún más la posibilidad [de éxito]”, dijo Gupta en una llamada de prensa nacional para los medios étnicos.

“Realmente hay demasiado en juego para ignorar la creciente amenaza a un censo satisfactorio”, dice. “Ser subestimado en el censo priva a las comunidades ya vulnerables de una representación justa y de recursos públicos y privados … La salud, el bienestar y el poder político de todas las comunidades diversas en América se basan en un recuento justo y preciso”.

Las consecuencias de un censo fallido se propagaría por el país afectando todo desde niveles de financiación para la educación y la salud pública hasta la redistribución de distritos y la aplicación de la Ley de derecho de voto. Los datos del censo se usan para asignar recursos para todo tipo de servicios en el país, desde hospitales hasta transportación.

“Un buen censo es una inversión sensata en todo lo que apreciamos de este país – una democracia representativa, oficiales elegidos y gobernantes que rinden cuentas al pueblo, e inversión comercial e industrial para impulsar el crecimiento económico, el buen empleo, e la innovación”, dice Terri Ann

Lowenthal, antigua directora de plantilla del Subcomité de la Cámara de Censo y Población, y que ahora es consejera del Fondo de Educación de la Conferencia de Liderazgo.

Lowenthal dice que el Censo de 2020 se enfrenta a una “confluencia de factores sin precedentes” lo que equivale a “una tormenta perfecta”. John Thompson, antiguo director de la Oficina del Censo, dimitió en mayo de este año, y la agencia “se encuentra en un vacío de liderazgo en el momento en que se encuentra con decisiones fundamentales” sobre sus métodos y el uso de recursos”, según Gupta.

Además del nombramiento de un “candidato capacitado e imparcial para dirigir la Oficina del Censo”, Gupta dice que la agencia tiene una necesidad urgente de una financiación más adecuada.

Lowenthal dice que la financiación para el Censo de 2020 ha sido hasta ahora “insuficiente, incierta y frecuentemente ha llegado tarde”. Después del Censo de 2010, el Congreso estableció por primera vez un límite a los costos del censo. Se encomendó a la Oficina del Censo no gastar más en el Censo de 2020 de lo que gastó en el Censo de 2010; acto siguiente, dice Lowenthal, el Congreso “privó al censo en los proyectos de ley de financiación anuales durante gran parte de esta década”. Los legisladores después decidieron que el Censo de 2020, en efecto, recibirá menos financiación que el Censo de 2010.

El Congreso no asignó suficientes fondos en 2017, según Lowenthal, y ahora la Administración de Trump ha pedido mucho menos financiación en 2018 de lo que necesita la Oficina del Censo, dice. Tal como están las cosas ahora, habrá menos de la mitad de los encuestadores del censo temporales en el Censo de 2020 de los que hubo en 2010.

“La ventana de oportunidad para enderezar este barco se está cerrando rápidamente”, dice Lowenthal. Pero, dice, “el Congreso puede mostrar liderazgo ajustando hacia arriba los recortes en el presupuesto comenzando en el otoño durante los próximos tres años”

La falta de financiación adecuada ya ha tenido consecuencias reales, dice Arturo Vargas, director ejecutivo del Fondo Educativo de la National Association of Latino Elected and Appointed Officials (NALEO).

La Oficina del Censo no completó un censo de prueba en español que se planeaba para Puerto Rico, y tampoco está probando ni implementando métodos para contar gente con más precisión en zonas remotas y rurales.

La agencia tampoco probará ciertas estrategias para divulgación y mensajería a nivel local para animar a la gente a que llenen sus formularios del censo, dice Vargas.

Las actividades de divulgación han llegado a ser decisivas entre algunas comunidades marginadas. “Sabemos que cada vez más existe un clima de miedo dentro de las comunidades de inmigrantes y hogares de inmigrantes”, dice, debido al ambiente político actual y un repunte en la retórica anti-inmigrante durante la Administración de Trump.

“Hemos visto a familias de inmigrantes elegir no participar en programas en los que tendrían cualquier tipo de contacto con el gobierno, incluyendo programas de salud y programas de almuerzos escolares”, dice Vargas. “Como resultado creemos que será aún más difícil animar a estas poblaciones de inmigrantes a participar” en el censo.

De hecho, son los grupos como “las personas de color, las familias de bajos ingresos, las personas discapacitadas e individuos de dominio limitado del inglés” que serían los más afectados por un censo que carezca de financiación suficiente, según John C. Yang, el director ejecutivo de Asian Americans Advancing Justice. “Cualquier brecha en estudios y cualquier brecha en el descubrimiento de deficiencias” en la metodología, dice, tendría el mayor impacto en estas comunidades.

Estudio Revela que Más de 400.000 Niños Latinos Quedaron Fuera del Censo

April 28, 2016 by · Leave a Comment 

Más de 400.000 niños latinos quedaron fuera del Censo de 2010, lo que repercute negativamente en la distribución de servicios sociales y la representación política de la comunidad, según un estudio divulgado el martes por la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Nombrados (NALEO).

“Un censo preciso es un censo justo”, declaró en conferencia de prensa el demógrafo William P. O’Hare, uno de los autores del estudio, realizado para el Instituto Hispano de Tendencias Infantiles y NALEO.
El estudio “Los invisibles: cómo los niños latinos son dejados fuera del censo nacional” revela que al quedar fuera del censo nacional de 2010 más de 400.000 niños latinos menores de 4 años se produjo un impacto en la asignación de recursos federales a condados y estados gran población hispana.
California, Texas, Florida, Arizona y Nueva York fueron los principales estados donde se produjo un registro incorrecto de los niños latinos.
En California vive el 33% de los niños no contados (113.000), principalmente en los condados más poblados, que son Los Ángeles, San Diego, Orange, Riverside y San Bernardino, agrega.

En Texas no fueron censados 75.000, en Florida 44.000, Arizona no registró a 32.000 (en su mayoría en el condado de Maricopa) y Nueva York a 21.000.

O’Hare señaló que la información del censo es usada para la distribución anual de más de $400.000 millones de dólares en fondos federales que alimentan programas como Head Start para preescolares, o las tarjetas WIC del programa de nutrición que antes eran conocidas como cupones de alimentos.
Los distritos escolares también usan los datos para calcular sus presupuestos, dado que más del 25% de los niños estadounidenses menores de 5 años son latinos y viven en niveles de pobreza.

Otro dato manejado por O’Hare, que reclamó medidas para “sacar de las sombras” a los niños latinos en el censo de 2020, es la proyección de que los menores hispanos representarán en 2050 el 33% de la población infantil.

Entre las razones por las que no se refleja adecuadamente la cantidad de niños latinos se señala su presencia desproporcionada en lugares considerados difíciles de acceder para los funcionarios del censo, como edificios sobrepoblados o porque pertenecen a familias multigeneracionales y con alta movilidad.
El estudio señala además la falta de dominio del inglés en los hogares, que no hay colaboración por la presencia de indocumentados en el hogar y la existencia de evidencias de que los latinos adultos consideran que los niños no deben ser reportados en el formulario del censo.

“El registro inadecuado de este grupo, de manera persistente, es un problema de derechos civiles”, declaró Arturo Vargas, director ejecutivo de NALEO.

“A menos que estos niños sean incluidos correctamente en el censo de 2020, la comunidad latina continuará teniendo un acceso desproporcionado a servicios públicos y a una representación política justo”, agregó.
El estudio sugiere que en los próximos dos años la Oficina del Censo elabore un plan de acción para encarar el problema, que debería incluir desde un nuevo cuestionario a la realización de un censo en las escuelas para contar a los preescolares.

También se podrían comparar datos con los registros del Servicio Interno de Rentas (IRS, en inglés) y de programas de beneficios sociales, y solicitar la colaboración de grupos “con acceso y credibilidad” en la comunidad latina, para trasmitir el mensaje sobre la importancia del censo.

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