Privacy and Politics: The Hypocrisy of the Surveillance Statists

September 28, 2017 by · Leave a Comment 

The New York Times reports that at least six members of the Trump administration used personal email accounts to discuss White House matters.

Given president Donald Trump’s campaign and post-campaign harping (as the Times puts it) on former Secretary of State Hillary Clinton’s illegal use of a private server and mishandling of classified information, it’s unsurprising to hear charges of hypocrisy from Democratic quarters. But the hypocrisy here is a matter of political class elitism, not partisan politics.

Those in power, regardless of party, want to know what you’re doing, but think what they’re doing is none of your business (except when they send you the bill for all of it).

The US government and its state and local subsidiaries operate the largest and most far-reaching surveillance apparatus in the history of humankind. Their intelligence and police agencies intercept, analyze and catalog our phone calls and emails, create and install malware on our computers to keep track of what we do online, and watch us via satellite and over vast networks of  cameras in public areas.

They track our activities using our Social Security numbers, drivers’ licenses, car VINs and license plates, banking and employment information, and electronic device IP address and MAC IDs. Modern America puts the Third Reich’s death camp tattoo system and the Soviet Union’s internal passport scheme to shame in this respect.

Whenever we mere mortals notice and complain about any aspect of this surveillance state, the response consists of operatic appeals to “national security,” “fighting crime,” and other variations on the theme of “we’re just trying to protect you.”

But whenever an Edward Snowden or Chelsea Manning or Julian Assange pulls back the curtain, revealing  crimes committed by the political class, all hell breaks loose. How DARE these pesky whistle-blowers show the serfs that  their emperor isn’t just naked, but also killing and stealing on a scale that would make Ted Bundy and Bernie Madoff blush? And how dare the serfs notice?

Excuse me for a moment while I break out the world’s smallest violin and compose “Dirge for the Lost Privacy of Sarah Palin, Hillary Clinton, Jared Kushner, Stephen Bannon, Reince Priebus, Gary Cohn, Ivanka Trump and Stephen Miller.”

So long as American politicians and bureaucrats continue to put the rest of us under a magnifying glass, they deserve no sympathy when they  get caught trying to hide their own actions from public view.

Thomas L. Knapp (Twitter: @thomaslknapp) is director and senior news analyst at the William Lloyd Garrison Center for Libertarian Advocacy Journalism (thegarrisoncenter.org). He lives and works in north central Florida.

Critican Veto Contra Transexuales

July 27, 2017 by · Leave a Comment 

WASHINGTON –  Activistas, miembros de la comunidad LGBT, políticos y congresistas criticaron duramente la decisión anunciada el miércoles por el presidente, Donald Trump, de prohibir que los transexuales sirvan en las Fuerzas Armadas del país.

Las Fuerzas Armadas estadounidenses quedaron abiertas “con efecto inmediato” a los transexuales en junio de 2016 por decisión del Gobierno del entonces presidente Barack Obama, pero el reclutamiento de personas transgénero debía empezar en enero próximo tras un proceso de previsión.

Trump, que anunció su decisión en Twitter, no ha precisado cuándo ni cómo se aplicará la prohibición y de qué manera afectará a los transexuales que ya están dentro de las Fuerzas Armadas.

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, resaltó precisamente que ya hay estadounidenses tránsgenero que “sirven de manera honorable” en las Fuerzas Armadas y agregó: “Estamos con estos patriotas”.

Mientras, la líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, sostuvo en un comunicado que la decisión de Trump, “cruel y arbitraria”, está diseñada para “humillar” a los transexuales que “dieron un paso al frente” para servir al país.

“Todos los estadounidenses patriotas que están calificados para servir en nuestras fuerzas armadas deberían poder servir. ¡Y punto!”, enfatizó, por su parte, el ex vicepresidente Joseph Biden.

En la misma línea se pronunció el senador republicano John McCain, quien preside el Comité de Servicios Armados del Senado.

“Todos deberíamos guiarnos por el principio de que todos los estadounidenses que quieran servir a nuestro país y sean capaces de cumplir con los estándares deberían tener la oportunidad de hacerlo y de ser tratados como los patriotas que son”, indicó McCain en un comunicado en el que agregó que el anuncio de Trump es “confuso”.

A juicio del exsecretario de Defensa Ashton Carter, quien anunció en junio de 2016 la apertura de las Fuerzas Armadas a los transexuales, la decisión de Trump envía “la señal equivocada a una generación más joven que está pensando en el servicio militar”.

Por otro lado, la exsoldado Chelsea Manning, la primera gran fuente de WikiLeaks y quien durante su condena a cárcel reveló que se sentía mujer, pidió que dejasen de llamarle Bradley y se sometió a tratamiento para cambiar de sexo, comentó en su cuenta de Twitter que la prohibición de Trump “suena a cobardía”.

Y la Unión para las Libertades Civiles de América (ACLU) calificó la acción de Trump de “desesperada y escandalosa”, al subrayar que existe un “consenso claro” en cuanto a que no hay “ningún costo o desventajas de preparación militar” asociados a permitir que los transexuales sirvan en las Fuerzas Armadas.

Trump ha justificado su decisión, que dice haber tomado tras consultar con sus “generales y expertos militares”, en que las Fuerzas Armadas “no pueden ser lastradas con los enormes costos médicos y la perturbación que implicarían los tránsgenero”.

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