Mujeres Reenfocan el Mensaje

January 24, 2018 by · Leave a Comment 

Cientos de miles de personas salieron a las calles del centro de Los Ángeles y de toda la nación el sábado, mientras la segunda reunión anual del Women’s March (o la Marcha de Mujeres, en español) buscó convertir el enojo en las políticas del presidente Donald Trump en victorias en las elecciones de este año.

Las reuniones coordinadas en Los Ángeles, Washington, D.C., Chicago, Nueva York, Santa Ana, Palm Springs y otras ciudades también tuvieron como objetivo repetir el éxito de las manifestaciones del año pasado, en las que se estima que entre 3 y 4 millones salieron a las calles para protestar contra la inauguración de Trump.

Como fue el caso el año pasado, la marcha vio una gran variedad de prioridades defendidas, incluidos los derechos de las mujeres, la protección ambiental, el acceso a la atención médica, la reforma de la justicia penal, los derechos de voto, los derechos de inmigrantes y LGBTQ.

La marcha del sábado tomo lugar horas después de que el Congreso, incapaz de llegar a un compromiso sobre el presupuesto federal, sumergió al país en un cierre gubernamental de tres días, causando incertidumbre entre los trabajadores federales y los servicios dependientes de los ingresos federales.

Varios demócratas habían prometido bloquear la aprobación de una resolución continua para financiar temporalmente el gobierno a menos que contuviera una solución para DACA, algo que los miembros de ambos partidos, e incluso el presidente, habían profesado querer.

Los miembros de ambos lados del pasillo habían estado trabajando para negociar un nuevo acuerdo de DACA para proteger de la deportación a inmigrantes indocumentados que fueron traídos a Estados Unidos cuando eran niños, pero las conversaciones se estancaron y se produjo un cierre del gobierno federal de tres días.

Para muchos en el Women’s March del sábado, la difícil situación de los Dreamers, como suelen llamar los jóvenes receptores de DACA, era de la misma importancia que otros temas destacados en el evento.

“Siendo nacida y criada en California, el tema de la inmigración está primera en mi lista. Me encanta que California sea un estado de santuario. Y espero seguir defendiendo a esa gente”. Melanie Hunter, una mujer afroamericana de Koreatown, le dijo a Servicios CNS mientras vestía una camisa que decía “¿Por qué ser racista, sexista, homofóbica o transfobica cuando puedes guardar silencio”?

Desde #MeToo hasta DACA, el Women’s March en Los Ángeles el sábado pasó a llamar la atención sobre tener poder en las votaciones en el 2018.

Linda Castaneda Serra de Los Ángeles dijo que es hija de inmigrantes de El Salvador que ahora enfrentan la posibilidad de ser deportados debido a la revocación del TPS por parte del presidente por “refugiados como sus padres”.

“Nací aquí y cumpliré 18 años en mayo, y votaré, y haré que todos los que conozco voten”, dijo, compartiendo sus puntos de vista en Facebook y Twitter.

Mientras tanto, las negociaciones continuaron en el Capitolio durante el fin de semana y se llegó a un acuerdo – sin solución para DACA – el lunes para reiniciar el gobierno y mantenerlo funcionando durante tres semanas más.

Los líderes republicanos prometieron que llevarían a DACA a votación, una promesa que ahora parece estar lejos de ser un acuerdo ya que el presidente continúa vacilando sobre lo que quiere, fallando en darle una dirección clara a su partido sobre cómo debería ser una política DACA.

Desde las calles hasta el escenario principal frente al Ayuntamiento, los manifestantes lamentaban las acciones que surgieron de la administración Trump y en la sociedad en general.

“Lo que me trajo aquí hoy es todo lo que ha estado sucediendo en el último año, específicamente todas las injusticias contra las personas de color y las mujeres y especialmente la presidencia de Donald Trump, que considero ilegítima”, dijo una mujer llamada Shannon que vive en Anaheim pero prefirió no dar su apellido.

Los organizadores de WMLA en Facebook dijeron que el evento del año pasado se centró en “escuchen nuestra voz”, pero este año está cambiando a “escuchen nuestro voto”. También dijeron que el evento no es una protesta sino un evento de “pro-paz, pro-integración enfocado en voces marginadas y el poder de votar. Parte de nuestra resistencia se centra en cómo usaremos nuestro voto para crear el futuro que queremos. Pedimos respetuosamente que los sentimientos ‘anti’ no sean el centro de este evento”.

Los organizadores del evento de Los Ángeles pronosticaron al menos 200,000 personas este año, pero el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, escribió en su Twitter “600,000 personas”, mientras que el Departamento del Sheriff de Los Ángeles puso a la multitud en 300,000. Garcetti dijo a la multitud en el Ayuntamiento que el estimado oficial era de 500,000 personas, lo que según dijo sería la marcha más grande en el país.

La marcha de Los Ángeles del año pasado también fue la más grande (los organizadores dijeron que cerca de 750,000 personas asistieron en 2017, aunque los bomberos estimaron la multitud en alrededor de 350,000).

Muchos de los primeros oradores del evento no abordaron directamente las políticas de Trump, sino el movimiento #MeToo que ha resultado en docenas de hombres famosos y poderosos acusados de asalto sexual o acoso sexual luego de que el New York Times y el New Yorker publicaron detalles de presuntos asaltos y acoso del productor de películas de Hollywood Harvey Weinstein.

Pero debido a que el propio Trump fue acusado de múltiples incidentes de acoso sexual junto con presumir en cinta sobre agresiones sexuales a mujeres – lo que ayudó a inspirar la primera reunión del Women’s March – la conexión con Trump fue evidente.

“Recientemente he escuchado a muchos hombres decir que nuestro movimiento los hace sentir incomodos y paranoicos”, le dijo a la multitud la actriz Constance Wu, del programa de ABC “Fresh Off the Boat”. “Y a ellos les dijo: este movimiento no se trata de satisfacer nuestras voces para dar cabida a sus comodidades. No estamos aquí para reprimir nuestras perspectivas para sus alivios. Estamos aquí porque nos merecemos nuestras voces y nuestras perspectivas también”.

Las actrices Natalie Portman, Olivia Munn y Viola Davis estuvieron entre los primeros oradores que subieron al escenario, con otros políticos, activistas y celebridades programadas para hablar hasta las 4 de la tarde.

“Declaremos alto y claro, esto es lo que quiero, esto es lo que necesito, esto es lo que deseo…”, dijo Portman.

La policía dijo que no había amenazas activas contra la marcha antes de que comenzara, y la oficial Rosario Herrera de la Sección de Relaciones con los Medios del Departamento de Policía de Los Ángeles informó que no hubo arrestos ni incidentes importantes relacionados con la marcha. Dos informes fueron tomados alegando batería, dijo ella. No había detalles disponibles.

La policía había aconsejado a los asistentes que dejaran mochilas y otros artículos voluminosos en casa y minimizaran los materiales que llevan consigo. La marcha es el primer gran evento público que se realizará desde que el Ayuntamiento promulgó un nuevo conjunto de reglas en octubre pasado sobre lo que está permitido en un evento público donde se expresan los derechos de la Primera Enmienda, que protege el derecho a la libertad de religión y la libertad de expresión de la interferencia del gobierno.

Cualquier persona en violación puede primero recibir una advertencia de un oficial de policía antes de ser citado o arrestado.

La Gerente Editorial de EGP, Gloria Alvarez, contribuyó a esta historia.

Cierre de DACA Agravaría el Déficit de Profesionales de la Salud de EE.UU.

November 2, 2017 by · Leave a Comment 

A pesar de la escasez de personal sanitario en el país, los estudiantes y profesionales latinos de estas áreas no podrán ayudar a solventar este problema si el Congreso no aprueba una ley que les dé un estatus migratorio permanente tras el cierre de la Acción Diferida (DACA).

Según United We Dream (UWD), una asociación en defensa de los jóvenes indocumentados que llegaron al país siendo menores de edad, un buen número de estudiantes de Medicina y doctores amparados por DACA verá esfumarse sus deseos de ayudar a solventar esta situación de falta de personal médico.

Incluso la mexicana Yasmín Irazoqui-Ruiz, estudiante de Medicina en la Universidad de Nuevo México, decidió suspender un semestre de su carrera para sumarse a UWD. “¿Qué nación quiere sacar a personas calificadas, bilingües y que lo están dado todo?”, se pregunta.

“Eso no tiene sentido. Están arriesgando la vida de los pacientes”, alertó.

La Asociación de Colegios Médicos Estadounidenses (AAMC) prevé que en la próxima década habrá un déficit de profesionales de la salud de entre 40.800 y 104.900.

La preocupación es real. Lo dice el doctor Darrell G. Kirch, presidente de AAMC, que ya alertó de que, “a medida que la población de pacientes continúa creciendo y envejeciendo, se debe comenzar a capacitar a más médicos si se desea satisfacer las necesidades de atención médica de todos los estadounidenses”.

Irazoqui-Ruiz, de 25 años, lamentó la ironía de que en un momento en el que se buscan más estudiantes el Gobierno del presidente Donald Trump decidió dejar sin la oportunidad a estos jóvenes que se consideran estadounidenses” al anunciar en septiembre pasado el fin de DACA.

La fecha límite es el 5 de marzo de 2018, fecha que sirve de ultimátum para que el Congreso apruebe una legislación que regularice la situación de estos jóvenes indocumentados, muchos de los cuales se quedaron sin el amparo ante una hipotética deportación que supone DACA.

“El entrenamiento de un estudiante de Medicina cuesta cerca de un millón de dólares. La inversión de las universidades, de los hospitales y de nosotros mismos se va a perder”, puntualiza Irazoqui-Ruiz y agrega de paso que “quien más está perdiendo es el país”.

La mexicana llegó con tres años junto a su hermana gemela y su madre, en un recorrido que también vivió su compatriota Denisse Rojas.

Esta joven recaló en California cuando tenía un año y medio de vida. Su falta de estatus legal le ha cerrado muchas puertas, pero, al igual que miles de “soñadores”, decidió sacar a la luz su lucha y creó Pre-Health Dreamers, organización que agrupa 800 miembros en 42 estados.

Esta organización allanó el camino a varias medidas estatales que protegen a profesionales indocumentados de la salud.

También Rojas se convirtió en la primera estudiante indocumentada en asistir a la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, en Nueva York.

“No podemos darnos por vencidos”, es su lema.

Pero no solo los estudiantes están en riesgo de perderlo todo.

Profesionales amparados por DACA y que ya trabajan en este sector de la salud tendrán que abandonar sus puestos paulatinamente en los próximos dos años, cuando se vaya expirando su permiso temporal de trabajo y residencia.

Tal es el caso de Luis Aguilar, un enfermero de terapia intensiva cardiovascular que trabaja en Kansas City.

Aunque este mexicano de 29 años pudo realizar sus estudios siendo indocumentado, sabe que para ejercer su profesión necesita un estatus legal.

“Formo parte de un equipo de enfermeros que viaja por todo el país cubriendo necesidades urgentes en los hospitales que no tienen suficiente personal”, sostuvo Aguilar.

El inmigrante ha podido comprobar la falta de enfermeros y médicos en el país durante estos viajes: “Hay momentos en que no puedes ir a descansar porque no existe reemplazo”.

Aguilar fue uno de los 150.000 favorecidos en renovar el permiso de trabajo, sobre un total de 690.000 amparados por el programa, pero sabe que su carrera está contrarreloj.

“Solo le pido al gobierno que actúe y lo haga rápido. He acumulado mucha experiencia y creo que es injusto que se pierda”, lamentó.

Por su parte, Irazoqui-Ruiz, que comenzará su tercer año de universidad en enero, seguirá presionando al Congreso a que apruebe la ansiada legislación.

“Mi permiso se termina en septiembre del 2019, y me graduaré en mayo del 2020. Espero que para esa época la lucha haya valido la pena”, prefiere augurar.

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