Hombre de Highland Park Se Declara Culpable de Vender 44 Libras de Cocaína

December 21, 2017 by · Leave a Comment 

Un hombre de 20 años de Highland Park se declaró culpable el lunes de un cargo federal por tratar de vender aproximadamente 44 libras de cocaína a un agente encubierto de la Administración para el Control de Drogas.

Miguel Talamante se declaró culpable de un cargo de posesión con la intención de distribuir la droga, un delito que conlleva una sentencia mínima obligatoria de 10 años tras las rejas, de acuerdo con la Oficina del Fiscal de los Estados Unidos.

El padre de Talamante, Felipe, de 48 años, está programado para ser juzgado en el caso el 20 de febrero en el centro de Los Ángeles.

Según los documentos judiciales, las drogas fueron supuestamente expulsadas de un hogar donde operaba una guardería infantil sin licencia.

El abogado de la ciudad de Los Ángeles, Mike Feuer, anuncio en julio que su oficina había asegurado una orden judicial preliminar contra Felipe Talamante y su esposa, dueños de la casa de Highland Park.

“La actividad de drogas que alegamos en esta casa fue una plaga masiva en la comunidad y especialmente escandalosa porque atraparon a los niños pequeños en el centro de todo”, dijo Feuer en ese momento. “Cerrar esta guardería infantil, combinada con otras condiciones duras por las que luchamos, hará que este vecindario sea más seguro para todos”.

En 2015, se entregó una orden de allanamiento en la propiedad, que resultó en el arresto del Talamante mayor y la recuperación de 44 libras de cocaína, dijo la oficina de Feuer.

Una segunda orden de búsqueda presentada en la propiedad en mayo de este año resulto en cargos federales contra padre e hijo después de que se recuperaron 44 libras adicionales de cocaína.

El juez federal de distrito, Fernando Olguin, fijó el 5 de abril para la sentencia del joven Talamante.

El Penal Altiplano I, una Cárcel de la que Sólo Pudo Fugarse “El Chapo”

July 13, 2015 by · Leave a Comment 

Cámaras de circuito cerrado, sensores de movimiento y un sinfín de medidas de seguridad convierten al penal Altiplano I en una cárcel de la que parece imposible escapar, salvo para el capo del narcotráfico mexicano Joaquín Guzmán, que este fin de semana se fugó a través de un túnel de 1.500 metros.

Según información de las instituciones de seguridad del Gobierno, la prisión “tiene una capacidad instalada para recluir a 724 internos” y “ocupa una extensión aproximada de 260.000 metros cuadrados de los cuales 27.900 componen las instalaciones de la prisión”.

“El resto se utiliza como área de seguridad, y para las instalaciones diversas como son el centro de apoyo a la seguridad y guarda, rondín perimetral, sala de espera y estacionamientos”, agrega un informe sobre las cárceles del país que es de acceso público.

El nombre completo del penal es Centro de Readaptación Social Número 1 Altiplano. La cárcel está ubicada en el Estado de México, a 25 kilómetros de Toluca, la capital estatal, y a unos 90 de Ciudad de México.

La penitenciaría cuenta con ocho dormitorios, comedores, aulas, instalaciones deportivas y de esparcimiento, áreas para visita íntima, familiar y de abogados, salas para juzgados, cocina general, lavandería, talleres, servicios médicos e instalaciones electromecánicas “para brindar todos los servicios generales para su operación”.

Su nivel de seguridad “es máximo y existen sistemas y equipos electromecánicos y electrónicos como circuito cerrado de televisión, control de accesos, alarmas, detectores de metal, drogas y explosivos, radiocomunicación, voz y datos, sensores de presencia, y telefonía”, entre otros, agrega el informe.

Joaquín “El Chapo” Guzmán, líder del cártel de Sinaloa y que había ingresado al centro penitenciario en febrero de 2014, fue visto por última vez a las 8:52pm del sábado  en la zona de regaderas (duchas).

En una comparecencia de prensa, el titular de la Comisión Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, señaló este domingo que en ese espacio se encontró “un hueco de 50 por 50 centímetros y 1,5 metros de profundidad que comunicaba con un conducto vertical”, y éste a su vez con un túnel.

Al ver que el tiempo se prolongaba y Guzmán no salía, los custodios entraron y descubrieron el agujero que desembocaba en el conducto vertical de unos 10 metros de profundidad “habilitado con una escalera”.

Este conducto comunicaba a su vez con “un túnel que se extiende por una longitud indeterminada pero que en línea recta representa más de 1.500 metros”, indicó Rubido.

El túnel, señaló el funcionario, “cuenta con tubería de pvc para ventilación, alumbrado y una motocicleta adaptada sobre rieles como mecanismo de extracción” que al parecer fue usada para sacar la tierra.

A lo largo del túnel se encontraron “instrumentos de construcción, tanques de oxigeno, recipientes con combustible”, maderas y tuberías.

“El pasaje desemboca en un inmueble que se encuentra en obra negra al suroeste del centro federal (la prisión) en la colonia Santa Juanita”, detalló.

En la casa fueron hallados “mobiliario, enseres y otros objetos que indican que había presencia de trabajadores o veladores”.

Es la segunda vez que se escapa de una cárcel de máxima seguridad después de huir de la de Puente Grande, en la ciudad de Guadalajara (oeste de México) en enero de 2001.

Al final de su comparecencia de prensa, Rubido salió raudo de la sala mientras una periodista le reclamaba en voz alta que explicara cómo era posible que Guzmán se hubiera escapado nuevamente.

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