Los Valores Centrales de EGP Continuarán

February 2, 2018 by · Leave a Comment 

Todo llega a su fin, dice el dicho. Y supongo que es verdad. Pero al recordar los días en que era un periodista recién graduado de la universidad que trabajaba para Eastern Group Publications, hay algunas cosas sobre esta cadena de periódicos – y como la gestionó la familia Sánchez – que espero que nunca termine.

Si esto realmente resulta ser la última publicación de Eastern Group Publications después de 72 años de publicación consecutiva, lo que debería seguir vivo son los valores centrales que impulsaron su dirección editorial desde 1979, cuando Dolores Sánchez lo compró.

Raul Vasquez .

Civilidad. Dándoles una voz a los que no lo tenían. Justicia. Protección de niños y ancianos. Verdad. Estos son solo algunos de los valores centrales que impulsaron la forma en que Eastern Group se ejecutó como empresa, y lo que significaba editorialmente. Lo sé porque de 2000 a 2004, formé parte del equipo editorial.

Para tener una idea de la mente de la Dueña y Editora Dolores Sánchez, solo tendrías que leer la página editorial del periódico.

Los miércoles (día del plazo), los reporteros y diseñadores corrían como gallinas sin cabeza intentando de cerrar nuestras secciones. Mientras tanto, Dolores se sentaba en la tranquilidad de su oficina, con sus anteojos para leer colgando sobre su nariz, mientras escribía el editorial de la semana, que se publicaría en la parte superior de la página 2.

Ya sea defendiendo los derechos de los niños a tener una buena educación, arrojando luz sobre la difícil situación de las personas sin hogar, exigiendo un gobierno transparente y limpio a los funcionarios locales, pidiendo una solución sensata al problema de la inmigración o respaldando candidatos para las próximas elecciones locales – siempre podían estar seguros de que Dolores completó la columna editorial con la mayor seriedad y profesionalidad.

“Una de las responsabilidades que un periódico debe tomar en serio es el respaldo de los candidatos para un cargo público”, escribió en una columna editorial en noviembre de 2001. “A veces es una posición incómoda, ya que a menudo los que no respaldamos son candidatos con los que hemos trabajado en el pasado y son buenas personas…”

Sin embargo, las decisiones debían tomarse y debían hacerse para el bien de la comunidad, no para una o dos personas. Esta idea impregnaba las páginas del periódico, década tras década.

La cabecera en los días que trabajé para Eastern Group llevó las palabras de Abraham Lincoln: “Que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo no perecerá de la tierra”.

Dio la casualidad de que los acontecimientos de la mañana del 11 de septiembre de 2001 sacudieron al país hasta su núcleo y, más que cualquier otro evento, desafió la esencia de las palabras de Lincoln.

Mientras reviso el editorial de Dolores del 13 de septiembre de 2001, recuerdo la templada sabiduría que condujo al periódico hacia adelante.

“Sería simple pero incorrecto para nosotros degenerar en un país que busca venganza contra personas inocentes por su color, religión o etnia, solo así podrán los terroristas reclamar la victoria sobre nosotros”, afirmo el editorial.

“Para nosotros, en Eastern Group Publications, hemos decidido continuar publicando nuestra edición especial del 16 de septiembre como un testimonio del amor por la independencia y el respeto por los derechos de otros que este día conmemora, y como un tributo a aquellos que perdieron sus vidas o seres queridos en los actos despreciables del martes”.

Dolores y su esposo, el editor asociado Jonathan Sánchez, creían que la libertad de prensa era uno de los pilares de una sociedad justa y democrática. Como periodista, podía abordar casi cualquier tema de interés periodístico, siempre cuando lo hiciera de manera justa y precisa.

A nivel personal, Eastern Group fue el primer periódico en darme un trabajo de redacción regular. Tuve mucha suerte porque me permitió cubrir la comunidad y la región en la que crecí. Durante esos años, descubrí cosas maravillosas de mi comunidad que nunca hubiera conocido, y me permitió explorar y abordar algunos de los males que vio también.

Hoy, ya no escribo para un periódico, y vivo lejos de California. Aunque me entristece saber que otros periodistas jóvenes y aspirantes periodistas no tendrán la oportunidad que tuve, también sé que mientras viva, y donde sea que escriba, llevaré adelante los valores fundamentales que aprendí en Eastern Group Publications, para que sigan vivos.

 

Raúl Vásquez creció en Boyle Heights en una familia de inmigrantes, y obtuvo un título de historia de UC Santa Cruz antes de trabajar como escritor y editor asistente para Eastern Group Publications a principios de los años 2000s. Ahora vive en Milwaukee con su familia y continúa trabajando en el campo de las comunicaciones.

Generations of Readers Counted on EGP: They Will Be Missed

February 2, 2018 by · Leave a Comment 

It is hard to imagine our local news landscape without the thoughtful, ethical, and tireless coverage provided by Eastern Group Publications. It all began with Joseph Kovner’s founding of the Eastside Sun in 1945. In 1979, Dolores and Jonathan Sanchez bought the Sun and its sister newspapers and founded Eastern Group Publications. The papers organized under the EGP banner have provided readers with important, unique, and professional reporting on issues vital to our communities.

“This is a wake up call for our community and for our state,” Rep. Lucille Roybal-Allard told the crowd as Trump’s lead continued to grow Tuesday. (EGP Archive Photo by Nancy Martinez)

It has been my privilege to have known Dolores Sanchez and her family for many years. I always looked forward to reading the sterling journalism that EGP produced under their leadership. While I understand the family’s choice to close the company after 39 years of dedicated ownership, the end of EGP is a deeply felt loss for our communities.

Because of its integrity in reporting, generations of readers have turned to EGP papers for news and information. EGP has reported about government action without fear or favor. It has kept readers up to date on matters ranging from economic development, to health care, to immigration, to education, to the fight for environmental justice. It has trumpeted the accomplishments of our neighbors for all to see, and it has spread the word about community events that bring us together. Week after week, it has reported the news in both English and Spanish, demonstrating that the unifying power of the news can transcend differences in language and empower individuals of all backgrounds.

EGP’s record as a reliable news source has been a boon to our neighborhoods and to our public discourse. When our news media keeps us well-informed, we can speak with knowledge, make better decisions for ourselves and our families, and reach new heights of accomplishment. That is EGP’s legacy to our communities, and that is why it is so saddening to bid it goodbye.

After reading the work of EGP for decades, it will be difficult to get accustomed to a world where we no longer have its insightful reporting and commentary. I am sure many of my fellow readers feel the same way. Thank you to the Sanchez family, and all those who have been a part of EGP over the years, for your unwavering dedication to building and sustaining a company that did so much to enlighten our communities and bolster our civic life.

Congresswoman Lucille Roybal-Allard represents California’s 40th District, which contains the communities of Bell, Bell Gardens, Commerce, Cudahy, Downey, Huntington Park, Maywood, Paramount, Vernon, and parts of Bellflower, East Los Angeles, Florence-Firestone, and South Los Angeles.

A Voice in Spanish for Immigrants During Challenging Times

February 2, 2018 by · Leave a Comment 

I started working in Eastern Group Publications in the middle of the 1990’s, the decade when voters in California wanted to deny immigrants a public education, health care, and to allow authorities to stop and question anyone they suspected of being in the country illegally.

Yes, it was the time of Pete Wilson’s governorship, Prop. 187 – to eliminate social services for immigrants – and Prop. 227 to make California an English Only state.

It was a time of upheaval and change, some of it good, some of it – not.

It was the decade when some of the cities in Southeast Los Angeles County with majority Latino populations saw major changes in their leadership. Latinos swept into office in Bell Gardens, Cudahy, Bell, South Gate and Maywood. It was all happening as South Los Angeles, Inglewood and Compton started a demographic transformation as more Latinos moved in.

Because of the continued growth of the Latino community in Los Angeles, mainly from Mexico and Central America, the need for information in Spanish in this region was fundamental, so Eastern Group Publications Inc. (EGP) became the only bilingual publication in many of those areas.

Even though the newspaper’s circulation was mainly in East Los Angeles, EGP always published information that affected the Latino community as a whole and it wasn’t rare to cover events in South/Southeast Los Angeles, West Los Angeles and of course East L.A.

At the beginning of 1990, 85% of the population in Southeast L.A. was Latino, but still most of their political representatives were white, in part because of people’s apathy to getting involved in politics and because only 45% of the population was registered to vote.

In 1991, Bell Gardens, a city located nine miles south of downtown Los Angeles, where more than 90% of the population was Latino, a recall effort led by one woman, Maria Chacon, to oust four white city councilmembers and replace them with leaders that reflected the population succeeded.

For the people of Bell Gardens there was great hope that things would be different.

Chacon and other leaders with political ambitions in the city worked the political system and for the next decade were involved in political battles to maintain power. Sadly, while some things got better, the improvements came with charges and convictions for corruption.

This situation wasn’t unique to Bell Gardens. In 1994, other surrounding cities like Cudahy, Bell and Maywood went down similar roads, and EGP was there to report it.

Working at EGP gave me and the newspapers’ other reporters an immediate connection to the people in the area. Many times we were the first media outlet to carry stories from those cities and neighborhoods, which would later be published in the mainstream media.

Save Our State

In response to the growing number of Spanish speaking immigrants in California, new laws against undocumented people began to emerge in Sacramento.

Proposition 187, known as Save Our State (SOS), was approved by California voters in 1994, prohibiting access to education, healthcare and welfare benefits by undocumented families. Even though it never took effect, the courts ruled it unconstitutional, it still had an enormous impact on Latino families, particularly immigrants.

I recall writing stories about people not wanting to go to the supermarket because they feared being stopped and asked to prove their citizenship. Parents would not take sick children to the doctor because they feared the information they shared would sooner or later lead to deportation.

More than twenty years have passed, and those fears are as real today.

On the flip side, we offered extensive coverage on the growing activism in the Latino community, among citizens and the undocumented, to support and protect the most affected and vulnerable groups, including the more than 1.3 million undocumented immigrants living in the state.

They were always fighting inequality, fighting for better salaries, lower rent, and the right to educate their children in the language of their choice, whether it was English only or in a bilingual program.

There were so many issues affecting people’s quality of life. After the 1992 riots, many people decided to leave the area, creating an opportunity for a new group coming from south of the border to move into what were once predominately African American neighborhoods. Gang violence flared up and devolved into racial war zones between African Americans and the Latinos moving into their neighborhoods in search of cheaper housing, as well as in other parts of the city where Latinos were the majority.

EGP’s editorial staff was small. We didn’t have the resources of many large newsrooms, still we managed to report on so many issues and the many good things taking place in the communities we served. We got the stories because we were dedicated, ambitious and connected to the community; they would call to let us know what was going on in the neighborhood, the good and the bad. They wanted to be heard, and trusted us to listen and to tell their stories accurately.

An important aspect of EGP that I want to highlight is that in the seven years I worked for the paper, neither my editors or the owners of the company ever censured my stories; even the ones that weren’t too popular with the system or an advertiser.

The freedom to write or pick a topic to report on was what I most value about EGP. That’s why, when I heard a few months ago that the Sanchez family was going to sell, I felt sad. I knew that without the Sanchez family it would be hard to continue reporting to the community with that same level of commitment, especially now, in Trump’s era.

Special Thanks

As a reporter and member of the community, I just want to thank the Sanchez family for being there for the people for the past four decades. But also, because during my time working for the paper, I always felt part of the family, even now, as the years have flown by. Every time we have a chance to talk, it’s as if no time has passed.

I want to thank Publisher Dolores Sanchez, and her late husband, COO Jonathan Sanchez, for giving me the opportunity to begin and develop my career as a journalist in Los Angeles. I will never forget that through EGP, I was given the opportunity to serve the community for a better future.

Periódicos de la Comunidad Iluminan las Injusticias Que Otros Ignoran

February 2, 2018 by · Leave a Comment 

Tenía solo 22 años cuando comencé mi carrera periodística en Eastern Group Publications y me siento afortunada de que EGP me haya dado la oportunidad de convertirme en una voz para la comunidad a una edad tan temprana.

En los próximos años, informaría sobre una gran cantidad de historias y temas, desde presupuestos de la ciudad hasta recortes de maestros, programas escolares innovadores, elecciones y retiros, limpieza de parques y comunidades, desarrollos en Montebello Hills, buenas reformas gubernamentales en Vernon y el asesinato de un alcalde de Bell Gardens, que frecuentemente fue polémico, por su esposa.

Hubo historias sobre el crimen, el juego amistoso de lotería en el centro de ancianos en Bell Gardens, una banda de mariachis de heavy metal, y la ira de los residentes en el este de Los Ángeles que temían que otro proyecto de transporte destrozara su comunidad.

Pero reportando sobre la planta de Exide, que ahora está cerrada en Vernon, que había contaminado las comunidades cercanas con productos químicos tóxicos que realmente marco una diferencia en la forma en que veía las noticias de la comunidad.

EGP ya había estado informando sobre este tema durante años antes de que yo llegara a la escena. Ya se había establecido como una voz para los sin voz, destacando un desastre ambiental que aún no había sido reconocido por los funcionarios del estado.

Mi cobertura de los problemas continuos causados por la planta de reciclaje de baterías de plomo ácido es lo que más me enorgullece. El artículo que más me ha significado, y que ha tenido el mayor impacto en mi carrera, es el que comparó las disparidades en la respuesta del estado a la contaminación de Exide en las comunidades de obreros en el lado este y su respuesta a la fuga de gas de Aliso Canyon en el área más afluente de Porter Ranch.

El articuló sirvió como una poderosa yuxtaposición de las dos catástrofes, llamando la atención de los funcionarios electos de la zona que, en general, habían hecho poco para responder al desastre de Exide, diciéndoles a los residentes que no tienen el poder o que el gobernador no hablaría con ellos.

Enfrentados con la realidad del terrible doble estándar cuando se trataba de proteger a los latinos de la clase trabajadora, sus electores, finalmente se vieron obligados a hacer algo para responder al creciente enojo por la disparidad detallada en blanco y negro.

Después de cuatro años de informar sobre Exide, me había convertido en algo de una experta en el tema, lo que me permitió crear esta narrativa. Al principio dudaba en llamarme una experta de Exide, pero mi editora, Gloria Álvarez, me recordó repetidamente que mis años de cobertura me habían dado una perspectiva y conocimientos únicas sobre el tema.

A diferencia de los principales medios de comunicación, había hablado con innumerables residentes a lo largo de los años, asistí a docenas de reuniones comunitarias y audiencias públicas, y reporté las historias que sólo podrían ser contadas por alguien que estaba realmente en contacto con la comunidad.

Estoy agradecida de que mi editora me haya alentado a hacer las preguntas críticas que elevaron mis informes.

Fue este estímulo lo que me llevó a pedir a los funcionarios elegidos locales, estatales y congresuales reunidos en Resurrection Church en Boyle Heights que celebraban el plan de limpieza del estado con la comunidad, por qué no se habían unido como lo habían hecho ese día antes para exigir una solución en nombre de sus electores. La respuesta insatisfactoria: alguien más había dejado caer la pelota.

Para cuando cumplí 26 años, había entrevistado a una larga lista de poderosos funcionarios electos que se vieron obligados a responder por Exide. Fui invitada a brindar comentarios en estaciones de radio, sobre la base de mis informes, y me desempeñé como panelista junto con uno de esos funcionarios en cuestión para analizar los problemas de calidad del aire.

Sé que la cobertura de EGP sobre la planta Exide marcó una diferencia en la batalla continua sobre esta injusticia ambiental. Me di cuenta de esto cuando un grupo activista local me reconoció por servir como una voz para la comunidad. Una coalición estatal de medios de comunicación étnicos pronto siguió con su propio reconocimiento, otorgando a EGP el primer lugar para una excelente cobertura del medio ambiente para nuestra cobertura del desastre ambiental de Exide.

EGP siempre ha sido una voz para el este de Los Ángeles y las comunidades del sureste del condado de Los Ángeles. Estoy orgullosa de haber tenido mi nombre en las páginas de sus periódicos.

 

Nancy Martínez es una Oficial de Comunicaciones Interactivas con la Ciudad de Torrance, donde está encargada del envío de información urgente al público. Reporto para EGP entre 2012-2017. Su amplia cobertura de Exide obtuvo el reconocimiento de su comunidad y un premio por la excelente cobertura del medio ambiente por parte de New America Media.

Generaciones de Lectores Han Contado con EGP: Se les Extrañara

February 1, 2018 by · Leave a Comment 

Es difícil imaginar nuestro escenario de noticias locales sin la cobertura reflexiva, ética e incansable proporcionada por Eastern Group Publications. Todo comenzó cuando Joseph Kovner fundó el Eastside Sun en 1945. En 1979, Dolores y Jonathan Sánchez compraron el Sun y sus periódicos hermanos y fundaron a Eastern Group Publications. Los documentos organizados bajo la banderola de EGP han proporcionado a los lectores informes importantes, únicos y profesionales sobre temas vitales para nuestras comunidades.

Congresswoman Lucille Roybal-Allard (centro)

Ha sido un privilegio haber conocido a Dolores Sánchez y su familia por muchos años. Siempre deseé leer el excelente periodismo que EGP produjo bajo su liderazgo. Aunque entiendo la decisión de la familia de cerrar la empresa después de 39 años de dedicación exclusiva, el final de EGP es una pérdida profundamente sentida para nuestras comunidades.

Debido a su integridad en los informes, generaciones de lectores han recurrido a los documentos de EGP para obtener noticias e información. EGP ha informado sobre la acción del gobierno sin temor ni favor. Ha mantenido al día a los lectores sobre cuestiones que van desde el desarrollo económico, a la atención de la salud, a la inmigración, a la educación, a la lucha por la justicia ambiental.

Ha anunciado los logros de nuestros vecinos para que todos lo vean, y ha difundido las noticias sobre los eventos comunitarios que nos unen. Semana tras semana, ha informado las noticias tanto en inglés como en español, lo que demuestra que el poder unificador de las noticias puede trascender las diferencias de idioma y capacitar a las personas de todos los orígenes.

El récord de EGP como una fuente de noticias confiable ha sido una bendición para nuestros vecindarios y para nuestro discurso público. Cuando nuestros medios de noticias nos mantienen bien informados, podemos hablar con conocimiento, tomar mejores decisiones para nosotros y nuestras familias, y alcanzar nuevas alturas de logro. Ese es el legado de EGP para nuestras comunidades, y es por eso que es tan triste decir adiós.

Después de leer el trabajo de EGP durante décadas, será difícil acostumbrarse a un mundo en el que ya no tenemos sus informes y comentarios perspicaces. Estoy segura de que muchos de mis lectores sienten lo mismo. Gracias a la familia Sánchez, y a todos aquellos que han sido parte de EGP a través de los años, por su dedicación inquebrantable a la construcción y el mantenimiento de una empresa que tanto hizo para iluminar nuestras comunidades y reforzar nuestra vida cívica.

La congresista Lucille Roybal-Allard representa el Distrito 40 de California, que contiene las comunidades de Bell, Bell Gardens, Commerce, Cudahy, Downey, Huntington Park, Maywood, Paramount, Vernon y partes de Bellflower, el este Los Ángeles, Florence-Firestone y el sur de Los Ángeles.

Shining the Light On Injustices Others Ignore

February 1, 2018 by · Leave a Comment 

I was just 22 when I started my journalism career with Eastern Group Publications and I feel fortunate that EGP gave me the opportunity to become a voice for the community at such a young age.

Former EGP reporter Nancy Martinez, (pictured) was recognized by New America Media for Outstanding Coverage of the Environment.

Over the next several years I would report on a myriad of stories and issues, from city budgets to teacher cuts, innovative school programs, elections and recalls, community and park cleanups, developments in the Montebello Hills, good government reforms in Vernon and the slaying of an often controversial Bell Gardens mayor by his wife.

There were stories about crime, the friendly game of loteria at the Bell Gardens Senior Center, a heavy metal mariachi band, and the anger of residents in East Los Angeles who feared another transportation project would tear apart their community.

But it was reporting on the now-shuttered Exide plant in Vernon that had contaminated nearby communities with toxic chemicals that truly made a difference in how I viewed community news.

EGP had already been reporting on this issue for years before I arrived on the scene. It had already established itself as a voice for the voiceless, highlighting an environmental disaster that had yet to be recognized by state officials.

My coverage of the ongoing issues caused by the acid-lead battery recycling plant is what I am most proud of. The article that has meant the most to me, and made the biggest impact on my career, is one that compared the disparities in the state’s response to the Exide contamination in the mostly blue-collared communities on the eastside and its response to the Aliso Canyon gas leak in the more affluent Porter Ranch.

The article served as a powerful juxtaposition of the two catastrophes, catching the attention of the area’s elected officials who had for the most part done little to respond to the Exide disaster, instead telling residents they didn’t have the power or the governor would not talk to them. Faced with the reality of the terrible double standard when it came to protecting working class Latinos, their constituents, they were at long last compelled to do something to respond to the growing anger over the disparity painfully detailed in black and white.

Eventually, the major media outlets did pick up the story, never crediting EGP, which had been reporting on the issue for more than a decade. But the community knew EGP was there from the beginning, long before the cameras showed up.

After four years of reporting on Exide, I had become somewhat of an expert on the issue, which allowed me to create this narrative. I was at first hesitant to call myself an Exide expert, but my editor, Gloria Alvarez, repeatedly reminded me that my years of coverage had given me a unique perspective and insight into the issue. Unlike major media outlets, I had spoken to countless residents over the years, attended dozens of community meetings and public hearings, and reported the stories that could only be told by someone who was truly in touch with the community.

I am thankful that my editor encouraged me to ask the critical questions that elevated my reporting.

It was this encouragement that led me to ask camera-ready local, state and congressional elected officials— gathered at Resurrection Church in Boyle Heights to celebrate the state’s long overdue clean up plan with the community — why they had not come together sooner like they had that day to demand action on behalf of their constituents. The unsatisfactory response: someone else had dropped the ball.

By the time I turned 26, I had interviewed a long list of powerful elected officials who were forced to answer for Exide. I was invited to provide commentary on radio stations, based on my reporting, and served as a panelist alongside one of those officials in question to discuss air quality issues.

I know EGP’s coverage of Exide made a difference in the ongoing battle of this environmental injustice. I realized this when a local activist group recognized me for serving as a voice for the community. A statewide coalition of ethnic media outlets soon followed with their own recognition, awarding EGP first place for outstanding coverage of the environment for our coverage of the Exide environmental disaster.

EGP has always been a voice for east, northeast and southeast Los Angeles County communities. I’m proud to have had my name on the pages of its newspapers.

Nancy Martinez is an Interactive Communications Officer with the City of Torrance, where she is charged with sending time-sensitive information to the public. She reported for EGP between 2012-2017. Her extensive coverage on Exide garnered her community recognition and an award for outstanding coverage of the environment by New America Media. 

La Voz en Español Para los Inmigrantes en Una Década de Retos

February 1, 2018 by · Leave a Comment 

Empecé a trabajar en Eastern Group Publications Inc., (EGP) a mediados de los 90’s, la década en la que los votantes californianos se voltearon contra los inmigrantes sin documentos.

En ese tiempo en las urnas se aprobó la eliminación de la educación pública, el cuidado de salud y permitir a las autoridades investigar a la gente en la calle bajo sospecha de vivir sin documentos en el país.

Efectivamente, fue el tiempo del gobernador Pete Wilson, la Proposición 187 (eliminación de servicios sociales a los inmigrantes), y la Proposición 227 que exigía a las escuelas enseñar solo en inglés.

Fue un momento de convulsión y cambio, algunos de ellos buenos, otros, no.

También fue la década en que algunas ciudades en el suroeste del Condado de Los Ángeles, de mayoría latina, finalmente tomaron las riendas del gobierno como Bell Gardens, Cudahy, Bell, South Gate y Maywood; mientras en el sur del condado, Inglewood y Compton iniciaban la transformación demográfica que dos décadas después convertiría al español en un idioma importante para salir adelante.

Debido al continuo crecimiento de la comunidad, principalmente proveniente de México y Centro América, la necesidad de tener información en español era fundamental, así que EGP se convirtió en la única publicación bilingüe en dichas comunidades.

La publicación circulaba principalmente en el Este de Los Ángeles, pero siempre se publicó información que afectaba a la comunidad inmigrante en general. No era raro cubrir eventos en el sureste, sur centro y claro, en el este del condado.

Recordemos que, a principio de 1990, el 85% de la población del sureste era latina, no obstante, la mayoría de su representación política era anglosajona. Esto se debía a la apatía de la gente de involucrarse en los procesos políticos y a que sólo el 45% de este grupo estaba registrado para votar.

Al inicio de los 90’s, el 90% de la población de Bell Gardens ya era latina. Esta ciudad se ubica a unas 9 millas del centro de L.A. En ese tiempo bastó el esfuerzo de destitución de una mujer migrante y latina, María Chacón, para cambiar a cuatro de los cinco representantes blancos por líderes latinos.

Para la gente de Bell Gardens, había una gran esperanza de que las cosas fueran diferentes.

Chacón y otros líderes con ambiciones políticas en la ciudad aprendieron bien como trabajaba el sistema, así que por la siguiente década se involucraron en batallas políticas y casos de corrupción para mantener y disputarse el poder en la ciudad. Tristemente, aunque algunas cosas mejoraron, las mejoras vinieron con acusaciones y condenas por corrupción.

Esta situación no solo ocurrió en Bell Gardens, en 1994 algunas ciudades alrededor como Cudahy, Bell and Maywood siguieron pasos similares y casi siempre EGP estuvo ahí para reportarlo.

El trabajar en esta publicación nos brindó una conexión inmediata con la comunidad en el área y en muchos casos, siempre fuimos los primeros medios de comunicación en publicar las historias que más tarde aparecían en los principales medios del condado.

Salvemos Nuestro Estado

En ese tiempo, a pesar del incremento de la migración de habla hispana en California, el aumento de nuevas leyes contra las personas sin documentos empezó a surgir.

La Proposición 187 conocida como Salvemos Nuestro Estado (SOS), fue aprobada por los californianos en 1994. Esta medida prohibía el acceso a la educación pública, salud médica y beneficios sociales para la gente sin documentos. Y aunque nunca se puso en práctica por su inconstitucionalidad, la propuesta causó un fuerte impacto entre las familias latinas, particularmente inmigrantes.

Recuerdo haber escrito historias donde la gente mostraba su miedo simplemente para ir a los supermercados porque temían ser detenidos por las autoridades. En otros casos, algunas familias preferían no ir al doctor porque no confiaban en el sistema. Ellos pensaban que, si compartían su información con el gobierno, en algún momento terminarían en la lista de deportación.

Han pasado más de veinte años, y esos temores son tan reales hoy.

Por el otro lado, se cubrió un gran número de historias sobre activismo entre la comunidad latina, entre los ciudadanos y los indocumentados, para apoyar y proteger a los grupos más afectados y vulnerables que viven en el estado.

Ellos siempre estaban luchando contra la desigualdad, mejores salarios, bajas rentas y el derecho a educar sus hijos solo en inglés o en un programa bilingüe.

Hubo tantos problemas que afectaron la calidad de vida de las personas. Después de los disturbios de 1992, muchas personas decidieron abandonar el área, creando una oportunidad para que un nuevo grupo proveniente del sur de la frontera se mudara a lo que una vez fueron vecindarios predominantemente afroamericanos. La violencia de pandillas surgió y se convirtió en zonas de guerra raciales entre los afroamericanos y los latinos que se mudaban a sus barrios en busca de viviendas más baratas, así como en otras partes de la ciudad donde los latinos eran la mayoría.

Sin importar que EGP no tenía mucho personal, la gran mayoría de estas situaciones fueron publicadas por el semanario. Esto se debió a que siempre estábamos en contacto con la comunidad y si no sabíamos de un acontecimiento, ellos nos llamaban. Lo importante fue que confiaban en nosotros para que su voz fuera escuchada.

Una de las cosas que más valoró de EGP es que en siete años que trabajé con ellos los editores o dueños del periódico nunca me censuraron mis historias, incluso aquellas que no eran muy populares con el sistema o la iniciativa privada.

La libertad de escribir o elegir un tema para reportarlo creo que era los más importante que prevalecía en el periódico. Es por eso que cuando me enteré de que la familia Sánchez (dueños) estaba vendiendo la publicación por un momento me puse a pensar que, sin ellos, no será fácil continuar sirviendo a la comunidad con ese nivel de compromiso con el que siempre lo hicieron, especialmente ahora, en la era de Trump.

Agradecimientos especiales

Como reportero y miembro de la comunidad, solo quiero agradecer a la familia Sánchez por siempre estar de lado de la gente en las últimas cuatro décadas. Pero también porque durante mi tiempo trabajando con ellos siempre me hicieron sentir como parte de la familia. Incluso ahora, siempre que tengo la oportunidad de hablar con ellos, parece que el tiempo no ha pasado.

Agradezco a Dolores Sánchez, directora editorial, y a su difunto esposo Jonathan Sánchez, director de operaciones (COO), por haberme dado la oportunidad de empezar y desarrollar mi carrera como periodista en Los Ángeles. Nunca olvidaré que a través de EGP, tuve la oportunidad de informar a la comunidad por un futuro mejor.

EGP’s Core Values Will Live On

February 1, 2018 by · Leave a Comment 

Everything comes to an end, the saying goes. And I guess that’s true. But in thinking back to the days I was a fresh-out-of-college reporter working for Eastern Group Publications, there are some things about this newspaper chain — and how it was run by the Sanchez family— that I hope don’t ever end.

Raul Vasquez grew up in Boyle Heights in an immigrant family, and earned a degree in history from UC Santa Cruz before working as a writer and assistant editor for Eastern Group Publications in the early 2000s. He now lives in Milwaukee with his family and continues to work in the communications field.

If this really turns out to be the final issue of Eastern Group after 72 years of consecutive publishing, what should live on are the core values that drove its editorial direction since 1979, when Dolores Sanchez bought it.

Civility. Giving a voice to the voiceless. Fairness. Protecting children and the elderly. Truth. These are just some of the core values that drove how Eastern Group was run as a company, and what it stood for editorially. I know because from 2000 to 2004, I formed part of the editorial staff.

To get an insight into the mind of Owner and Publisher Dolores Sanchez, you would just have to read the paper’s editorial page.

On Wednesdays (deadline day), us reporters and designers were running around like chickens without heads trying to wrap up our sections. Meanwhile, Dolores sat in the quiet of her office, with her reading glasses hanging over her nose, as she wrote the week’s editorial, which would run at the top of page 2.

Whether it was standing up for the rights of children to have a good education, shedding light on the plight of the city’s homeless, demanding transparent and clean government from local officials, pleading for a sensible resolution to the immigration issue, or endorsing candidates for an upcoming local election — you could always be sure that Dolores completed the editorial column with the utmost seriousness and professionalism.

“One of the responsibilities a newspaper must take seriously is the endorsement of candidates for public office,” she wrote in one editorial column in November 2001. “It’s at times an uncomfortable position to be in, since oftentimes those we do not endorse are candidates we have worked with in the past and are good people…”

Decisions needed to be made, however, and they needed to be made for the good of the community, not one or two individuals. This idea permeated throughout the pages of the newspaper, decade after decade.

The masthead in the days I worked for Eastern Group carried the words of Abraham Lincoln: “That government of the people, by the people, for the people shall not perish from the earth.” As it happened, the events on the morning of September 11, 2001, shook the country to its core, and more than any other event, challenged the essence of Lincoln’s words.

As I take a fresh look at Dolores’ editorial from September 13, 2001, I am reminded of the tempered wisdom that drove the newspaper forward.

“It would be simple but wrong for us to degenerate into a country seeking revenge against innocent people because of their color, religion or ethnicity; only then can these terrorists claim victory over us,” the editorial stated. “For ourselves, we at Eastern Group Publications have decided to continue with publishing our special 16 de Septiembre edition as a testimony to the love of independence and respect for the rights of others this day commemorates, and as a tribute to those who lost their lives or loved ones in Tuesday’s despicable acts.”

Dolores and her husband, Associate Publisher Jonathan Sanchez, believed that a free press was one of the pillars of a fair and democratic society. As a reporter, you could tackle just about any newsworthy subject so long as you did it fairly and accurately.

On a personal level, Eastern Group was the first newspaper to give me a regular writing job. I was extremely lucky because it allowed me to cover the community and region I grew up in. During those years, I discovered wonderful things about my community I would never have known otherwise, and it allowed me to explore and tackle some of the ills I saw as well.

Today, I no longer write for a newspaper, and I live far away from California. While I’m saddened to know that other young and aspiring journalists won’t have the opportunity I had, I also know that as long as I live, and wherever it is that I do write, I will carry forward the core values I learned at Eastern Group Publications, so that these may live on.

Raul Vasquez grew up in Boyle Heights in an immigrant family, and earned a degree in history from UC Santa Cruz before working as a writer and assistant editor for Eastern Group Publications in the early 2000s. He now lives in Milwaukee with his family and continues to work in the communications field.

Abordando las Grandes y Pequeñas Historias

February 1, 2018 by · Leave a Comment 

Trabajé en Eastern Group Publications desde el 2008 hasta al 2012, y me siento muy afortunada de que este fuera mi primer trabajo como reportera de tiempo completo. No quedaban muchos periódicos como este, que estaban enraizados en las comunidades que cubren y que pertenecen a una de mentalidad cívica para la cual no sea solo de un negocio, sino una mano de obra de amor.

Elizabeth Chou went on to report on Los Angeles City Hall government and politics, first with City News Service, and now the Los Angeles Daily News since the end of 2016.

Cuando llegué allí por primera vez, era como cualquier otro periodista sin mucha experiencia – quería perseguir y contar historias, tener una firma y utilizar tópicos de periodismo. Pero era un buen lugar para desarrollar mi propio sentido de lo que era el periodismo y por qué quería hacerlo.

Y lo estaba averiguando bajo la guía de editores que conocían bien las comunidades que cubrimos, tenían una buena idea del mundo político local y, lo más importante, tenían un sentido de propósito para lo que estaban haciendo.

La familia Sánchez, que lo fundó, abordó grandes historias, pero fue su cobertura constante de las comunidades generalmente ignoradas por los periódicos más grandes lo que me llamó la atención. No se necesita un gran escándalo, un tiroteo o una injusticia social o ambiental como razones para cubrir esas áreas.

Creo que era importante para la familia proporcionar esta cobertura, porque en realidad históricamente ha existido una vida cívica vibrante en estas comunidades en las que valía la pena informar, en la que las personas luchan y se sienten con derecho a una educación de calidad para sus hijos, trabajos seguros y bien pagados, y una alta calidad de vida.

Y la familia también quería contar las variadas, cotidianas y únicas historias que contribuyen a con matices a la imagen unidimensional que frecuentemente se pinta cuando solo hay un interés ocasional en un área por lugares más grandes.

Esto significó trabajar para reflejar la amplia gama de estados socioeconómicos, valores, experiencias y opiniones políticas que se pueden encontrar en las comunidades que frecuentemente reciben etiquetas abreviadas como “inmigrante”, “étnico”, “clase trabajadora” o “marginado”.

Durante mi tiempo allí, otra reportera y yo dividimos la cobertura de la gama de comunidades bajo el estandarte del grupo del este de Los Ángeles, mientras también traducía mis historias al español.

Fui asignada a cubrir una mezcla de ciudades suburbanas tradicionales como Monterey Park y Montebello, y otras municipalidades menos típicas como la ciudad de Commerce y Vernon que eran en gran parte industriales, pero aún tenían una población residencial. También diseñé el periódico impreso y actualicé el sitio web y los medios sociales.

Algunas historias más memorables fueron sobre los esfuerzos de los residentes de Commerce para combatir la contaminación de una gran terminal ferroviaria, que dijeron que era una de las causas de las altas tasas de cáncer en su comunidad, además de las otras toxinas dañinas y la contaminación que emana de las empresas industriales cercanas.

También hice una crónica de una inusual investigación sobre el fraude electoral en la ciudad de Vernon, que solo tenía unos 100 residentes. Previo a eso, hubo un intento fallido de desincorporar a la ciudad por parte de legisladores estatales que alegaban que estaba siendo manejado por ladrones.

Y cubrí los años de inestabilidad política y luchas internas en Montebello, mientras los concejales lidiaban con los problemas presupuestarios y el escrutinio sobre si había mala administración de fondos.

A cubrir muchas de estas áreas, a menudo descubrí que a pesar de que muchos pensaban que había una falta de compromiso cívico, siempre había personas en estas comunidades a las que les importaba e intentaban de cualquier manera que supieran cómo mantenerse informadas y además de lo que su gobierno local estaba haciendo.

Lo hacían porque las comunidades proporcionan servicios básicos, policía y bomberos, y parques que una última instancia determinan su calidad de vida, y otros partes del gobierno local pueden tener un efecto igualmente significativo en sus vidas.

Pero esos esfuerzos pueden ser mucho más difíciles sin un socio, como un periódico local, que trabajo para ayudar a transmitir información importante a sus lectores, antes de que las cosas salieran terriblemente mal.

Eastern Group Publications hizo su parte al tratar de mantener una cobertura consistente de estas áreas, en ese sentido, llenando los vacíos donde otras publicaciones pueden no haber tenido el personal o el tiempo para cubrir.

Elizabeth Chou pasó a reportar sobre el gobierno y la política del Ayuntamiento de Los Ángeles, primero con City News Service y ahora con Los Angeles Daily News desde finales de 2016.

More Than Just News, A Public Service in Print

February 1, 2018 by · Leave a Comment 

As one of the top news markets in the nation, Los Angeles has no shortage of quality journalism, provided in many platforms and in many languages. For decades, Eastern Group Publications, publishing original bylines in both English and Spanish, has been among the newspaper groups that has made its own immeasurable contribution to journalism and to the communities it has covered.

Unincorporated East Los Angeles, Boyle Heights, Bell Gardens, and smaller neighborhoods in Northeast Los Angeles are some of the communities I covered during my time at EGP. Elizabeth Chou, who currently works at LA Daily News, was my co-worker at EGP back then. She covered Monterey Park, Montebello, Commerce and Vernon. We reported on a gamut of news worthy events, from local to national public policies affecting our specific communities, individual city councils, neighborhood councils, contentious elections, activism, crimes and centenarian birthday parties. We spent hundreds of hours interviewing, researching, fact checking, writing and copyediting. Chou additionally prepared the newspaper layout.

Gloria Angelina Castillo is a former journalism professional. She has a Master’s Degree from USC’s Annenberg School for Communication and Journalism, and a Bachelor’s Degree from the University of California, San Diego, where she majored in Ethnic Studies.

Mia Valerie Juarez was just in high school when she began interning at EGP. The East LA native started off by helping to find local events to include in EGP’s Community Calendar but soon enough she was conducting interviews and writing news articles. The 20-something-year-old is now a television news reporter and producer for a national news affiliate in Nebraska.

Several EGP journalists have continued their careers in the news industry. Some have gone on to work for major Spanish language publications, like La Opinion, and you can find the bylines of others, including past interns, in English language newspapers across the country, or on internet blogs and news sites.

Though EGP has been a good launching pad for aspiring journalists, its most important impact has been to simply give a voice to several historically lower-income, under-served communities.

Besides covering harder news, simply by being in the community, EGP often found positive stories and examples of kindness that showed the dignity in written-off communities. (Example:  the efforts to revive the historic Maravilla Handball Courts).

EGP has documented historically significant events from the Chicano Movement to where we are today with younger generations moving forward empowering concepts and fiercely dispelling stereotypes.

In recent years, news organizations have begun making their original reporting available translated into the other language. The Boyle Heights Beat, a literary program founded by USC Annenberg School of Journalism, is now providing similar hyperlocal bilingual coverage in Boyle Heights.

Nonetheless, for decades, it’s been EGP’s hyperlocal coverage that has filled the news void left by larger news organizations. EGP’s newspapers were distributed free and to people’s doorsteps for years.

During my time there, we provided detailed coverage of Los Angeles Unified School Districts’ Public School Choice reform, the East Los Angeles Cityhood movement, the Exide lead contamination, “Dreamers” bravely participating in non-violent protests before President Obama signed Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA), and the list goes on.

What other newspaper would so painstakingly take on the task of outlining and summarizing all the applications to take over operations at some of the region’s most underperforming schools?

EGP was a perfect fit for me. I wanted to report in both English and Spanish. I wanted readers to access the same information and “be on the same page” so to speak. Because I grew up in a Spanish-speaking home watching Spanish-language news broadcasts, as I got older I began to notice that sometimes there was a significant disparity in English versus Spanish-language news. For example, if there was a recently published study on the economy and immigrants, the Spanish-language news might highlight the beneficial contribution of immigrants while the English-language news might focus on the negative. The result, I suppose, was immigrants feeling empowered while anti-immigrant sentiment was spurred in different homes.

We worked with other ethnic media organizations as well. I wrote an article on Adult Day Health Centers closing due to state budget cuts. In 2013, I earned an award for a three-part bilingual series on Autism in the Latino and monolingual community in our coverage area.

I felt strongly that my work at EGP was a public service. Unfortunately, working as a journalist in underserved communities does not qualify under the category of “public service” for student loan forgiveness programs, otherwise, things may have worked out differently for me.

I was often overwhelmed at EGP, I felt a tremendous responsibility to cover everything because there was so much going on and if I didn’t cover it, maybe no one would.

I’m truly grateful to the Sanchez family for their support all those years, and for their sacrifices to keep the newspaper afloat while others buckled with the economy. I hope that if new owner/leadership is found for EGP, they will be as passionate about reporting on the always evolving complexity of immigrants and Americans in these communities.

Gloria Angelina Castillo is a former journalism professional. She has a Master’s Degree from USC’s Annenberg School for Communication and Journalism, and a Bachelor’s Degree from the University of California, San Diego, where she majored in Ethnic Studies.

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