Comisión de LAPD Justifica Tiroteo

July 27, 2017 by · Leave a Comment 

La Comisión de la Policía de Los Ángeles, un organismo civil que supervisa las acciones del Departamento de Policía (LAPD), consideró el martes que los disparos realizados por agentes de Boyle Heights contra un adolescente hispano que murió a causa de las balas fueron justificados.

En una votación de tres a favor y uno en contra, la Comisión encontró el martes que los disparos realizados por el agente Edén Medina que causaron la muerte al joven Jesse Romero, de 14 años, fueron justificados según el reglamento del LAPD.

Romero, quien hubiera cumplido 16 años el próximo 24 de agosto, murió a causa de dos disparos que recibió cuando huía de la policía el 9 de agosto de 2016 en Boyle Heights al este de Los Ángeles.

El LAPD informó que cuando los agentes respondieron a una llamada denunciando que alguien estaba cometiendo actos vandálicos con grafiti en una propiedad, encontraron a tres hombres en el lugar señalado.

Agregó que cuando la policía se acercó hacia los tres, Romero “inmediatamente huyó de los oficiales, mientras agarraba la parte frontal de su cintura”, lo que obligó a los agentes a iniciar una persecución a pie.

Durante la persecución se escuchó un disparo y los agentes respondieron al fuego, dando muerte al adolescente.

Un revolver fue encontrado a unos 10 pies (3 m) del cuerpo de Romero al otro lado de una cerca metálica.

Los representantes de la familia de Romero alegan que el joven no disparó contra los agentes, sino que tiró el arma por encima de la cerca y se disparó al caer al pavimento.

Los padres del hispano presentaron una demanda civil contra la ciudad y el oficial Medina el 23 de junio, alegando que la ciudad ha sido permisiva con este tipo de conductas de los agentes.

“Yo sólo quiero justicia para mi hijo, por favor”, dijo el martes Teresa Domínguez, madre de Jesse, durante una intervención previa a la decisión de la junta.

En otra votación unánime, la Comisión consideró que los disparos que cobraron la vida de Kenney Watkins, de 18 años, también se hicieron siguiendo las normas de la policía.

Los hechos ocurrieron una semana después de la muerte de Romero, cuando el agente Evan Urías quiso detener un automóvil que no tenía placas y Watkins, que viajaba como pasajero, salió del auto y comenzó a huir.

Durante la persecución, el policía, que ya había visto que Watkins tenía un arma en su mano y alcanzó a ver parte de otra en su cintura, disparó contra el joven. Luego, junto al cuerpo de Watkins se encontraron dos armas.

En su defensa, Urías argumentó que su vida y la de su compañero estaban en peligro.

La familia de Watkins, que también presentó una demanda legal reclamando que su hijo no estaba armado y que la policía abusó de su autoridad, no estuvo presente en la sesión del martes.

Activistas, especialmente miembros de Black Lives Matter, pidieron que se aplazara la decisión, petición que no fue aceptada por los procedimientos de la Comisión.

Ante los reclamos airados de los activistas, la policía declaró ilegal la protesta y procedió a desalojar el recinto.

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